Cuando Zelanda Larragoity fue nominada para el Wish Book de The Miami Herald, la solicitud parecía sencilla: tarjetas de gasolina y alimentos para que ella pudiera cuidar a su padre de 76 años de edad, diagnosticado con demencia. Su madre murió hace tres años de cáncer del pulmón.
Larragoity, de 46 años, no ha podido trabajar desde el 2010, cuando los médicos descubrieron que sus riñones no funcionaban. Tres veces a la semana se le conecta a una máquina que limpia su sangre de toxinas una experiencia agotadora. Su cheque por discapacidad y los ingresos de la Seguridad Social del padre deben cubrir la hipoteca, medicinas, alimentos y los servicios públicos.
Cuando ella le dijo a la reportera de The Miami Herald Carli Teproff que lo que realmente deseaba era volver a trabajar en un banco para poder cuidar de su padre sin ayuda, surgió la gran historia: lo que realmente necesitaba Larragoity era un nuevo y saludable riñón.
¿Pero quién se ofrece a donar un riñón a un extraño después de leer una historia en un diario?
Aparentemente, al menos tres personas lo hicieron.
El Hospital Jackson Memorial, donde Larragoity ha estado en la lista de espera desde julio del 2011, analiza los candidatos para determinar si hay alguno apropiado antes de que se pueda considerar la cirugía.
La intención y la buena voluntad están allá de que haya o no uno apropiado, dijo el viernes Larragoity. Si no me sirve a mí, quizás le podría servir a otro. Ya gané con saber que las personas se preocupan así.
Esa historia, y otras, son poderosos recordatorios del bien que existe allá afuera. El año pasado, los lectores del Wish Book, que lleva 31 años en The Herald, sorprendieron a los organizadores al ofrecer tres trabajos a personas que los necesitaban. Esta fue una primera ocasión, dijo la coordinadora del Wish Book, Roberta DiPietro.
También lo fueron las donaciones de riñones.
Tenemos que ver si hay alguno apropiado, pero el hecho de que las personas llamen para donar riñones es extraordinario, dijo DiPietro. La generosidad ha sido enorme, [en medio de] las elecciones y las tragedias de Connecticut. Que nuestros lectores aún se impresionen con las historias locales es alentador. Y aún tenemos tiempo.
Las donaciones al Wish Book se pueden hacer hasta febrero.
Otra historia alentadora involucra a Layla Paul, una niña que nació con un defecto en el corazón. Cuando el Wish Book presentó su historia en diciembre, ella y su familia esperaban un transplante de corazón que le salvara la vida en el Hospital Infantil Joe DiMaggio en Hollywood.
El 21 de diciembre, después de exactamente seis meses en la lista de espera, Layla recibió lo que su madre llama su corazón milagroso.
Al encaminarnos a las festividades, fue un envío de Dios, dijo Kevin Paul, el padre de Layla, un marino estacionado en Tampa que visita todos los fines de semana a su familia en el hospital. Muy oportuno.
Desde que Layla recibió su transplante, Paul dice que ha habido una efusión de apoyo en una página de Facebook creada por la madre de Layla, Amena Khan.
Cuando salieron las noticias de su corazón, su página de Facebook se inundó, dijo Paul. Cuando comenzó por primera vez, ella tenía 1,200 seguidores. Ahora tiene más de 4,000. Las personas envían apoyo y oraciones en masa.






























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