La Habana -- Era sólo una pequeña señal, roja, redonda y lumínica, que anunciaba pizza hecha en casa la clase de cosas que nadie notaría en Nueva York o Roma. ¿Pero en La Habana? Era algo sorprendente.
Después de todo, Cuba ha estado dominada todo el tiempo durante décadas por una ideología anticapitalista, en la que se promueven sólo tres cosas en las vallas publicitarias, la radio o la televisión: el socialismo, el nacionalismo, y Fidel y Raúl Castro. El anuncio de pizza colgando de un edificio comercial en descomposición representaba aquí todo lo contrario el mercadeo, la búsqueda pública del beneficio privado.
Y no sólo se colocó allí. Contrario a los anuncios en cartones que pude ver en el mismo pobre vecindario en una visita a Cuba en el 2011, la señal costó dinero. Era una inversión. Era una señal clara de que algunos nuevos empresarios de Cuba legalizados hace dos años por el gobierno en un desesperado intento por salvar la economía de la isla se adaptaban a la lógica de la competencia y el capitalismo.
¿Pero cuán capitalistas son los cubanos en estos días? ¿Están abrazando lo que Friedrich Hayek describió como el sistema auto organizado de cooperación voluntaria, o simplemente resisten?
Es una combinación, dijo Arturo López Levy, un ex analista del gobierno cubano quien ahora es profesor en la Universidad de Denver. Cuando más personas se hacen más proactivas y más asertivas, entonces las otras quieran o no tienen que hacer lo mismo. Tienen que competir. Creo que esa es la dinámica.
Ciertamente, como Irak, Rusia, México u otros países que experimentaron décadas de gobiernos dictatoriales que terminaron eventualmente, Cuba es hoy una sociedad marcada por años de abuso, dividida e incierta sobre su futuro. Los cambios en los últimos años que permitieron el empleo por cuenta propia, viajes más libres, y la compra venta de casas y autos ha sido tan destacados, como extremadamente limitados. Las razones por las que pequeñas cosas como las señales importan tanto aquí es porque todos están preocupados con el impulso y nadie parece saber si Cuba está realmente en el camino al capitalismo, como aseguró The Economist en marzo del año pasado, o si la isla está destinada a simplemente a hacerlo de forma atropellada con un capitalismo restringido para algunos y una subsistencia socialista para el resto.
El debate es más complicado porque los mismos líderes que rechazaron durante tanto tiempo el capitalismo, son ahora los que tratan de estimular a las personas a que lo intenten. Raúl Castro fue notoriamente el comunista más leal de la revolución; ahora, como presidente del país, es el principal impulsor de las reformas de libre mercado. Por una parte, una reunión del Partido Comunista de Cuba de hace dos años incluyó una sesión sobre vencer los prejuicios contra los empresarios; por la otra, Raúl Castro ha dicho que nunca permitiría el regreso del sistema capitalista.
Ellos son un poco esquizofrénicos, dijo Ted Henken, un experto en Cuba en el Baruch College. Ellos dicen que están cambiando, pero tratan estas cosas como regalos, no como derechos.






























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