En una reciente tarde nublada, Silvio Membreno iba de una esquina de Hialeah a otra con importantes noticias para los vendedores ambulantes.
Los vendedores dejaban por un momento de pregonar sus guayabas y botellas de agua fría cuando Membreno les pedía reunirse con él la noche del martes en el Ayuntamiento de Hialeah, donde el Concejo Municipal tiene previsto votar sobre las nuevas normas que regulan cómo y dónde los ubicuos vendedores callejeros de la ciudad, pueden ofrecer sus mercancías.
Quiero que vean que no soy yo solo, que somos muchos, les dijo Membreno en español.
Puedes contar conmigo para eso, respondió Luis Mass Buchaca, de 24 años, un inmigrante recién llegado de Cuba que reparte volantes para mantener a su joven esposa y su bebé recién nacido. Si me fui de Cuba, fue para tener la libertad de compartir mi opinión.
Buchaca pidió un aventón al Ayuntamiento.
Tú sabes que es para eso que yo estoy aquí, dijo Membreno.
Hay miles de dólares en juego para los vendedores: Las nuevas reglas entrarían en efecto justo antes de la época más atareada de los vendedores de flores, el Día de San Valentín y el Día de las Madres.
Membreno es un hombre delgado cuyos brillantes ojos azules brillan contra su piel bronceada. Tiene las manos ásperas y las uñas sucias de un hombre que trabaja fuera, pero lleva una camisa de polo sin arrugas metida en sus pantalones vaqueros oscuros.
Durante 15 años, ha vendido rosas y girasoles en las calles transitadas de Hialeah. Durante gran parte de ese tiempo, Membreno ha sido un líder no oficial de los vendedores ambulantes de la ciudad en su lucha por el derecho a vender en Hialeah.
Este martes, el Ayuntamiento considerará la modificación de las normas en respuesta a una demanda presentada por el Insitituto para la Justicia (Institute for Justice), un bufete de abogados sin fines de lucro.
Las normas actuales de la ciudad prohíben a los vendedores ambulantes ofrecer sus artículos a menos de 300 pies de las tiendas de mampostería que vendan los mismos productos una restricción que el instituto califica de inconstitucional y exigir que los vendedores se mantengan en movimiento. Ya sea en propiedad pública o privada, a los vendedores no se les permite permanecer en un lugar durante más de 10 minutos, ni se les permite colocar sus productos en exposición o en el suelo.
Bajo la Constitución de la Florida, los vendedores tienen el derecho a ganarse la vida honradamente, libres de restricciones gubernamentales irrazonables y contrarias a la competencia, según la demanda.
El gobierno no puede usar arbitrariamente su poder para proteger a las empresas privadas con poder político como en Hialeah, las tiendas de mampostería de la competencia . .... pero en muchos sentidos, eso es lo que Hialeah está haciendo, dijo Claudia S. Murray, abogada del Instituto para la Justicia.
Las nuevas regulaciones, si son aprobadas en la noche de este martes, pondrían fin a la restricción de los 300 pies, pero añadirían prohibiciones contra la venta cerca de las rampas de las carreteras y dejarían en vigor el requisito de que los vendedores se mantengan en movimiento.





























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