Miembros del equipo de lucha contra las drogas del Departamento de Policía de Miami se pusieron en contra de su jefe, el sargento Raúl Iglesias, acusándolo en una carta no firmada de robar drogas y dinero mientras ellos las recuperaban de manos de los criminales.
En la mayoría de los casos hay una discrepancia en la cantidad de drogas y dinero [que Iglesias] regresó a los agentes para que se informara en el documento de arresto y se devolviera a [el cuarto] de propiedad, destacó la carta del 13 de abril del 2010, enviada ese mismo mes a la unidad de asuntos internos/corrupción del departamento. Esto ocurre 2-3 veces durante los cuatro días de trabajo de una semana.
Los agentes se quedaron estupefactos en cada una de las ocasiones, pero no tenían otro recurso, concluyó la carta. Esto se ha convertido en un trabajo en un ambiente hostil.
La carta anónimamente escrita provocó una investigación del FBI que llevó a una acusación federal contra Iglesias, de 40 años, quien es juzgado por nueve cargos de conspiración para poseer cocaína, violar los derechos civiles de los sospechosos, obstrucción de la justicia y hacer declaraciones falsas.
Pero Rick Díaz, el abogado defensor de Iglesias, ha minimizado las alegaciones en la carta, que son similares a las acusaciones contra el policía de 18 años de experiencia. Díaz presentó el lunes la carta como prueba, en un esfuerzo por demostrar a los jurados que el caso de los federales está preparado y es vengativo.
Díaz hizo que al ser interrogado en la corte, el detective Suberto Hernández, un miembro de la Unidad de Supresión del Crimen bajo Iglesias, admitiera que había colaborado en la carta, aunque agregó que no fue él quien la escribió. Hernández también testimonió que nunca vio a Iglesias plantar drogas en un sospechoso, o robar narcóticos o dinero de los narcotraficantes.
No lo vi, dijo repetidamente Hernández, quien agregó que no sabía quién era el autor de la carta.
Rossicia Allen y Calvin Chalumeau, otros dos detectives en la ex unidad de Iglesias, también testificaron el lunes que ellos sabían sobre la carta enviada a asuntos internos, pero no participaron en su preparación. Ambos también dijeron que nunca vieron a Iglesias plantar drogas en algún sospechoso.
Pero Chalumeau testificó que Iglesias robó una cantidad no especificada de dinero confiscada a un traficante de cocaína-crack en abril del 2010, justo días antes de que la carta se enviara a asuntos internos.
Anteriormente en el juicio, Hernández, el detective, testimonió que no encontró drogas en un hombre que era sospechoso de comprar a principios del 2010 pequeñas piedras de cocaína-crack de un traficante en un estacionamiento en el downtown de Miami.
Hernández y su compañero detective Luis Valdés dijeron a los jurados que Iglesias le había pedido a ambos si tenían alguna mariguana extra para plantarla en el sospechoso de comprador después que la búsqueda inicial en el hombre, el 27 de enero del 2010, no encontró drogas.
Iglesias dijo entonces a los detectives que encontró una pequeña bolsa de plástico con residuos de cocaína en el bolsillo trasero de los jeans del sospechoso aunque ninguno de los detectives vio a Iglesias registrar a éste. El abogado de la defensa, Díaz, disputó las historias de los detectives y sugirió que Iglesias simplemente encontró una prueba que Hernández pasó por alto.



























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