El Proyecto Zu de Manny López ha recorrido cuadras de La Pequeña Habana, desde su galería Zu inicial hasta la Alianza Francesa, ambas en la Calle Ocho. Ahora ambos proyectos han recibido cobijo en la Societá Dante Allighieri, que dirige Claudio Pastor en Miami. Esta está situada en el número 300 de Aragón Ave., suite 100, en Coral Gables, situación muy apropiada, con estacionamiento y de valet, y varios restaurantes cercanos, lo que fue del agrado del público que colmó la sala el jueves para oír a William Navarrete en la serie de Noches literarias.
Marta Ramos fue la presentadora que resumió la vida literaria, periodística y de presentador de Navarrete, quien se ha desarrollado intelectualmente en París, después de haber estudiado en la Universidad de La Habana Historia del Arte y, luego, en La Sorbona. Uno de sus primeros logros fue la fundación de la Asociación del Centenario de la República Cubana y su boletín mensual 100 años, en el que colaboraron muchos escritores y artistas. Ha presentado a autores en la Maison de L’Amerique Latine, además de exposiciones de artistas plásticos, y ha escrito artículos de viajes y entrevistas para El Nuevo Herald, y además para su página en la red www.williamnavarrete.wordpress.com.
También hay que destacar sus muchas publicaciones de diverso tipo, las más recientes: la novela La gema de Cubagua (Madrid, 2011 / publicada en francés con el título La danse des millions, en la casa editorial francesa Stock), y La canopea del Louvre (Valencia, 2009). Ha preparado varias antologías entre las que se destaca 1902-2002 Centenario de la República Cubana (Ediciones Universal, Miami, 2002) e Insulas al pairo: poesía contemporánea cubana en París (Cádiz, 2006).
Navarrete habló de modo espontáneo, sin libreto, pero sí leyó dos de sus poemas, Ciudadela transida de luz y Encuentro galante en la Menara, y el principio de una novela que hasta ahora tiene el título Salir del hombre. Explicó que tenía que ver con el tema del machismo en Cuba, un país en manos del poder masculino, lo cual creó discusión controversial al final entre los concurrentes.
“Es un poder que tiene secuestrados a los cubanos”, dijo. “Es como el síndrome de Estocolmo en un mundo amarrado, pienso que por la influencia árabe en nuestro patrimonio. Me di cuenta de que mi novela es un poco personal, una catarsis, sobre la vida del poder”. Pero su nueva novela está poblada de mujeres, que va presentando en medio del trasfondo de una conga oriental, de esas en las que se va todo el mundo a arrollar. Es un niño el que cuenta la historia mientras está en el carnaval, no en febrero, sino en julio, después de los cambios revolucionarios.
Oír los cuentos de Navarrete mientras explicaba la novela, fue oír la crónica de Oriente posrevolucionaria, difíciles de reproducir, pues implican ese humor sobre sí mismo y su ambiente, sobre los blancos y los católicos, “que no eran ni blancos ni católicos”, en otras palabras, sobre la gente considerada “decente” en Oriente, razón por la que nunca le dejaron de niño “meterse a arrollar”.



























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