En la producción de Mary Poppins que se presentó el 1ro. de enero en el Arsht Center hay muchos toques de magia, argumental y teatral, aunque quizá la mayor magia de esta obra sea el haber obtenido un éxito rotundo desde su estreno en Londres en el 2004, con un argumento tan distante de la realidad actual.
Ya solo las familias más pudientes pueden darse el lujo de una niñera que viva en la casa, tampoco existen ya los faroleros ni los limpiadores de chimenea, personajes que pautan las sencillas peripecias. Pero lo que más se aleja de la cotidianeidad es el personaje de un banquero honesto, que rechaza la especulación fraudulenta y además está dispuesto a prestar dinero a un empresario principiante sin colaterales. Claro que se trata de un cuento de hadas en la más amplia acepción de la palabra, y en definitiva, ¿no derivan frecuentemente los argumentos de óperas, operetas y comedias musicales hacia lo absurdo y disparatado? Claro que sí; porque la música lo redime todo y el caso de Mary Poppins, con partitura y canciones de Richard y Robert Sherman (y otros), no es una excepción. Desde el filme de Disney (1964) en el que se inspira esta versión, el público ha disfrutado de los bailes de los limpiadores de chimenea y, sobre todo, del número con la palabra inventada por la superniñera Poppins: Supercalifragilisticexpialidocious que el público coreó con palmas.
La trama es sencilla, con pocos momentos de angustia y muchos de alegría doméstica, y sobre todo mucho baile, efectos especiales, trucos de tramoya, trajes vistosos y hasta estatuas vivientes que parecen escapadas del monumento al príncipe Alberto. Todos los recursos teatrales propios de Broadway se concentran en esta producción que, aunque itinerante, no tiene nada que envidiar a las de Nueva York.
Pero los elementos fundamentales del éxito de esta Mary Poppins son los intérpretes que logran impartir un ritmo viable a un argumento sin grandes dinámicas. Especial mención para Madeline Trumble en el rol titular y Karen Murphy como la mujer de los pájaros y Miss Andrews.
La orquesta aporta no poco al éxito rotundo de esta puesta en la que el tempo lo es todo. Las luces y el cambio preciso de escenografía con ingeniosos mecanismos ayuda a que todo fluya como en el cine.
Ambientada en una época lejana, Mary Poppins tiene mensajes simples que pueden parecer obsoletos, sin embargo, hay valores eternos que es bueno recordar. ¿A dónde iríamos si no se estimulara el optimismo ni se respetaran la honradez, el trabajo, y sobre todo, el amor filial?•
Próxima producción de Broadway en Miami en el Arsht Center: Les Misèrables", el 26 de febrero. (305) 949-6722 y arshtcenter.org.




























Mi Yahoo