El día que el presidente Hugo Chávez fue llevado a Cuba para una nueva cirugía de cáncer, su vicepresidente y sucesor ungido, Nicolás Maduro, se quebró mientras hablaba de su jefe.
Chávez ha sido un padre para nosotros, dijo a la muchedumbre, luchando por contener las lágrimas. Nuestra lealtad a Hugo Chávez va más allá de esta vida.
En un ambiente político en el que los miembros del gabinete y los asesores se barajan más rápido que una mano de blackjack, la lealtad de Maduro se ha visto recompensada.
El jueves, cuando el enfermo Chávez comience en ausencia un nuevo mandato de seis años, es Maduro un ex organizador sindical y ministro de Relaciones Exteriores que tiene un pasado espiritual y estrechos vínculos con Cuba quien seguirá siendo el líder más visible de esta rica nación petrolera.
La Corte Suprema eliminó los últimos obstáculos el miércoles, al dictaminar que Chávez tiene derecho a una ausencia indefinida mientras convalece. También rechazó las demandas de que se enviara a la isla una delegación de médicos para evaluar la salud del presidente.
La decisión acalló a quienes argumentaban que la ausencia de Chávez en el día de la inauguración requería que el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, otro leal a Chávez, tomara el timón hasta el regreso del Comandante. Si Chávez muere o renuncia, sin embargo, será necesario convocar a elecciones dentro de 30 días.
El gobernador de Miranda, Henrique Capriles, quien es probable que se enfrente a Maduro si es preciso realizar nuevas elecciones, dijo que la decisión de la corte fue motivado políticamente para lidiar con la lucha por el poder entre Cabello y Maduro, que, según se informa, ha paralizado al gobierno.
Las excusas se han terminado, dijo Capriles. Señor Maduro, usted tiene que dar un paso al frente y gobernar, y resolver los problemas de todos los venezolanos ahora.
Nacido en Caracas en 1962 en una familia de clase trabajadora, Maduro fue un estudiante de izquierda y conductor de autobús antes de convertirse en organizador del sindicato de trabajadores de Caracas Metro.
José Albornoz operaba un establecimiento de impresión izquierdista, donde el joven Maduro tiraba panfletos sindicales.
Era muy coherente con lo que creía, dijo Albornoz, que ahora dirige un partido político en desacuerdo con el gobierno. Parecía ser muy trabajador y sabía actuar en equipo.
Las andanzas políticas Maduro lo llevaron finalmente hacia Chávez, el joven oficial militar que estuvo en la cárcel después de tratar de derrocar al presidente Carlos Andrés Pérez en 1992. Fue en la cárcel donde Maduro conoció también a su pareja de largo tiempo, Cilia Flores, una abogada que trabaja en nombre de Chávez y que ahora es la ministra de justicia.
Cuando Chávez ganó las elecciones de 1998, Maduro estaba a su lado, y ha seguido formando parte integral de su equipo desde entonces. En 1999, ayudó a reescribir la Constitución, se convirtió en miembro de la Asamblea Nacional en el 2000 y, finalmente, en presidente de la legislatura. Pero se dio a conocer internacionalmente en el 2006, cuando Chávez lo sacó del cargo para convertirlo en canciller.





























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