ROMA -- Una persona dice que no soporta permanecer en cualquier centro comercial, pues siente como si estuviera en un barco sin salidas a la vista, y una mujer afirma que la persiguen sueños de que camina por un lugar inclinado, un recuerdo del momento en que tuvo que escalar muros cuando el crucero se ladeaba.
Un niño de 4 años habla con obsesión de la comida que perdió cuando los platos comenzaron a volar de un lado al otro en el comedor de la nave.
Como si las pesadillas, los recuerdos súbitos y la ansiedad no fueran suficiente, los pasajeros que sobrevivieron al naufragio del Costa Concordia, frente a la Toscana, han recibido otro golpe en el primer aniversario del desastre que se conmemora el domingo: se les ha indicado que no son bienvenidos a las ceremonias.
El dueño del crucero, la empresa Costa Crociere SpA, la unidad italiana de Carnival Corp., con oficinas centrales en Miami, dijo en cartas enviadas a varios pasajeros que no estaban invitados a las ceremonias del aniversario oficial que se efectuará en la isla de Giglio, frente a cuyo litoral todavía yace inclinado el casco de la enorme nave.
Costa dijo que la jornada está dedicada a las familias de las 32 personas que murieron el 13 de enero del 2012, no a los 4,200 pasajeros y la tripulación que sobrevivieron al desastre.
“Estamos seguros de que ustedes entenderán la imposibilidad logística para alojarlos a todos en la isla así como el deseo de intimidad de las familias en este momento de tristeza”, dijo el director ejecutivo de Costa, Michael Thamm, en una carta.
Thamm manifestó su solidaridad con los sobrevivientes y expresó confianza en que los pensamientos y oraciones de éstos “ayuden a avanzar hacia un futuro más brillante”.



























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