n medio del peor momento de la temporada, lo mejor que podría pasarle al Heat es enfrentar un equipo como los Kings.
Tras la debacle ante Portland el jueves en la noche, Miami intentará este sábado evitar una cadena de tres derrotas por primera vez desde que cayera tres veces ante Boston en la Final de Conferencia pasada, y Sacramento aparece como la víctima propicia para calmar los ánimos, restañar las heridas y retomar una confianza que, para nada, recuerda a la de aquellos campeones del verano anterior.
La gira no pudo comenzar de peor manera, primero con una derrota 88-77 frente a los Pacers y el jueves con un golpe 92-90 contra los Trail Blazers, luego de que LeBron James y compañía parecían encaminados a abrazar la victoria durante tres primeros parciales. Miami, sin embargo, dejó escapar el triunfo en los minutos finales y ahora anda en busca de respuestas a sus carencias.
“No estamos jugando a la altura del momento, pero encontraremos las soluciones, no tengo duda de eso’’, expresó tras el choque James, quien con 15 puntos vio rota una racha de 54 choques con al menos 20 cartones. “Vamos a estudiar bien lo que pasó e intentaremos salir a la cancha con una energía superior. Todos los rivales no están exigiendo al máximo. Pasa cuando eres el campeón’’.
Más allá de los evidentes problemas del Heat en los rebotes –el jueves igualó con 45 el esfuerzo de Portland-, el equipo del coach Erik Spoelstra falló en alcanzar los 100 puntos en seis de sus últimos ocho partidos y en los cuatro últimos. Si bien James ha sido una fuerza constante en el ataque, Chris Bosh y Dwyane Wade, para no hablar ya del resto, han quedado por debajo de lo que de ellos se espera.
Por fortuna, los números de los años previos revelan el extenso dominio de Miami ante Sacramento al promediar 113.3 puntos y disparar para un 52.8 de efectividad en siete encuentros, todos decididos a favor de los reyes vigentes, menos uno, por un margen de 12 o más unidades, y dada la incertidumbre que rodea a los Kings, es muy difícil que cambie la historia.
Los hermanos Maloof, los dueños de la franquicia, han abierto una herida en la capital de California al no silenciar los rumores –casi un hecho afirman algunos- de que un poderoso grupo empresarial de Seattle comprará al equipo y lo mudará a esa ciudad en el tiempo más breve posible. La fanaticada ha respondido con escasas asistencias ante un producto que, en la cancha, deja mucho que desear.
Los Kings han perdido tres en fila y permitido más de 110 puntos en cada derrota. El río en Sacramento está revuelto y Miami debe buscar la ganancia de los pescadores.




























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