Un 14 de enero de 1957 dejó de existir un ícono del cine: Humphrey Bogart. Nacido en 1899 en Nueva York, “Bogey” comenzó su carrera en Broadway y terminó en Hollywood convertido en estrella. Actor de mirada fría, voz áspera y cigarrillo colgando entre los labios, acuñó en el cine la imagen del tipo duro e imperturbable. Fue gánster, detective, villano, pero siempre seductor en infinidad de títulos de género negro, y actuó junto a quien fue su esposa y gran amor: Lauren Bacall. Ganó un Oscar con La reina de África (1951), pero fue su honda melancolía en Casablanca, junto a Ingrid Berman, lo que inmortalizó al actor de sombrero y gabardina con solapas alzadas, cuyas célebres frases quedaron para siempre en la memoria del cine: “Siempre nos quedará París” y “¡Tócala otra vez, Sam!”.•





























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