Aaron Willis y su familia trataron por años de evadir la violencia que predomina en su barrio. Pero la noche del 19 de diciembre, el joven de 15 años finalmente se convirtió en una víctima más cuando regresaba a casa en su bicicleta.
Uno de cinco disparos realizados desde un Nissan Maxima blanco impactó a Aaron en la espalda, lesionó su médula espinal, le rompió dos vértebras, le perforó el pulmón y se alojó en el hombro. Ahora los médicos dudan de que el muchacho, un destacado jugador de football, pueda volver a caminar.
Yo he cuidado de este muchacho muy bien por 15 años para que ahora por un acto estúpido le hagan tanto daño, afirmó Sam Willis, el padre de Aaron. Creo que hice un buen trabajo con mi hijo, criándolo con valores.
Esa tarea no ha sido fácil para Sam Willis y Catherine Beaton, la madre del chico, ya que la familia vive en un área de alta criminalidad de Miami.
Tan solo en el mes de diciembre, hubo tres homicidios y 194 asaltos en un radio de 2 millas de la casa de Aaron, un área que abarca la escuela secundaria Booker T. Washington, donde el joven estudia el noveno grado; Gibson Park, donde jugaba football; la esquina de la calle 28 y la avenida 1ra del noroeste, donde le dispararon; el Hospital Jackson Memorial, donde se recupera y la sede del Departamento de Policía de Miami.
Los delitos clasificados como asaltos incluyen desde la agresión simple hasta el asalto a mano armada, como el incidente en el que estuvo Aaron, y que no resultan en muerte. El mes en que el muchacho fue herido de bala, la Policía de Miami reportó 519 delitos, entre asaltos y homicidios, en toda la ciudad de Miami. Más de un tercio de estos sucedió dentro del radio de dos millas del mundo donde se desenvuelve Aaron.
Tradicionalmente, Overtown ha sido un área con muchos delitos, declaró el detective Rick Martínez, de la unidad contra las pandillas de la Policía de Miami. Parte de la violencia que ocurre en Overtown es al azar, dijo Martínez, pero mucha es calculada, y tiene que ver con drogas y pandillas.
La policía no comentó sobre los detalles de la investigación del incidente de Aaron, pero una portavoz aseguró que podría tratarse de un acto aleatorio de violencia.
Casi nunca salimos
Para los amigos de Aaron en Overtown, el simple hecho de salir a la calle es equivalente a meterse en problemas. Shawn Palmer, de 17 años de edad, quien ha sido amigo de Aaron desde el quinto grado, dijo que sus compañeros de clase en Booker T. se sorprendieron cuando se enteraron de que un chico tan bueno fuera herido de un disparo.
Me preguntaron ¿y con quien estaba él? Y cuando les dije que con nosotros dijeron pero ustedes no tienen problemas con nadie , contó Shawn. Ellos saben que casi nunca salimos de la casa.
La noche del incidente, Shawn, Aaron y Floyd Walker, otro compañero, estaban visitando la casa de una chica en Wynwood, a unas 14 cuadras del hogar de Aaron. El chico se fue para poder llegar a su hogar a las 10 p.m., la hora fijada por sus padres. Unos minutos más tarde, Shawn y Floyd escucharon los disparos y al salir encontraron a su amigo tirado debajo de la bicicleta en la acera. Aaron no sabía que había sido impactado por una bala, pero de repente no podía sentir sus piernas.






























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