Como Sánchez y Roque, la figura de Soler se ha consolidado en años recientes como una de las voces más pujantes y vigorosas del género femenino.
Soler, de 49 años, está casada hace más de dos décadas con el ex preso político Angel Moya. El matrimonio tiene dos hijos jóvenes. Moya fue liberado hace dos años en una negociación histórica en el 2010 entre el gobierno cubano y representantes de la Iglesia Católica, encabezados por el cardenal Jaime Ortega Alamino, arzobispo de La Habana.
Nosotras somos mujeres que tratamos de guiar a nuestras familias e hijos. Pero cuando nos meten presas, la única tabla de salvación que tenemos muchas de nosotras son nuestras hermanas de dolor y lucha, agregó Soler. No hay tiempo para sentir miedo.
Otro ejemplo de tenacidad y valentía es el de Rosa María Payá, hija del fundador del Movimiento Cristiano Liberación.
En octubre Rosa María y sus dos hermanos, Oswaldo José y Reynaldo Isaías, fueron acosados e impedidos de acercarse al lugar de la audiencia judicial contra Carromero.
Hace unas semanas, Rosa María fue invitada a un curso para obtener un Diplomado Internacional en Teoría Política y Gestión Pública en la Universidad Miguel de Cervantes, del 8 al 15 de enero de 2013. Las autoridades cubanas le negaron el permiso de salida sin ofrecer detalles.
La joven tenía listo el visado chileno. Había cumplido con todos los trámites de ley para que le otorgasen el permiso final en La Habana. La universidad chilena cubrió generosamente algunos gastos administrativos, tales como la carta de invitación.
A mí me parece que los problemas de los cubanos no son de género, pero ciertamente las mujeres hemos sido más oprimidas por nuestra condición, indicó Rosa María, de 23 años, en una entrevista telefónica con El Nuevo Herald. En el 2012 tuvimos más visibilidad y eso es importante. Quizá signifique que ha comenzado un nuevo despertar por la libertad y la solución de los problemas de Cuba.






























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