Mexico -- La profunda desconfianza de los mexicanos en las autoridades ha salido a relucir una vez más tras el hallazgo de los cadáveres de cuatro personas que, según la versión oficial, fallecieron por ataques de perros, explicación que muchos ciudadanos se resisten a creer.
“Los mexicanos no le creemos a nadie, ni a la Iglesia, ni a los partidos políticos; pero a quien menos creemos es a la policía”, dijo Enrique Cruz, experto en sociología, quien señaló a las instituciones como las responsables de la gran incredulidad existente en el país.
Muestra de esta desconfianza imperante es el dato de un sondeo telefónico hecho por la consultora GCE, el cual reveló que 57 por ciento de los encuestados cree “poco cierto” o “nada cierto” que las personas murieran a causa de mordidas de perros “asesinos”.
La gran mayoría de los consultados, el 74.9 por ciento, cree más probable la versión no oficial que ronda estos días en redes sociales y medios de comunicación, según la cual que las personas halladas muertas fueron asaltadas y asesinadas por delincuentes y que los perros solamente llegaron a morder los cadáveres.
Iztapalapa, donde se encuentra la reserva ecológica en la que aparecieron los cadáveres en las últimas semanas, es la demarcación más poblada de la capital mexicana, así como una de las más pobres y con más altos índices de delincuencia.
Por eso, la explicación de las muertes por mordidas de perros, que según la versión oficial se produjeron en dos ataques distintos (actualmente está en investigación la posible muerte por esa causa de una quinta persona), sonó a la población como la excusa “más lógica” o al menos más “convencional” para no seguir investigando.
“Si hay alguna institución que está terriblemente desprestigiada en este país es la policía. Ante todos los hechos escandalosos que hay, las explicaciones a veces son tan malas que terminamos por decir ‘Quieren creer que somos idiotas’”, apuntó el sociólogo.
En su opinión, las autoridades “no saben explicar las cosas”, dan a la prensa argumentos incorrectos, filtran anomalías, “cosas absurdas” que “terminan por desacreditarlas más”.
Tras el hallazgo de los cadáveres, la policía llevó a cabo varias redadas en la zona y atrapó a decenas de perros montaraces que probablemente no tuvieron que ver con los ataques pero que uno a uno están siendo sometidos a pruebas para comprobar si tienen restos humanos en su pelaje, dentadura o tracto digestivo.
Lejos de parecer ésta una medida necesaria y una solución al problema, ver en televisión el aspecto dócil de los animales atrapados en jaulas se convirtió en un motivo de bromas en las redes sociales, donde los canes fueron señalados como los pobres chivos expiatorios de sus congéneres culpables.
“Las instituciones tienen la obligación de educar a la gente y darle una explicación creíble, pero si desde un principio vemos que los policías de a pie y sus jefes son muy corruptos y poco preparados, terminamos burlándonos de ellos”, expuso Cruz.






























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