Hacia el mediodía, las mesas empiezan a ocuparse. De la cocina de El Tamarindo Bistro & Bar Latin Cafe, en Fort Lauderdale, empiezan a salir platos humeantes con la sopa del día, la favorita de muchos, las carnes, las pupusas, los tamales de elote y toda una selección de platos latinoamericanos.
En cuestión de una hora el recinto está totalmente ocupado y los meseros corren a atender a una clientela fiel, que incluye desde el mecánico del vecindario hasta el ejecutivo o el oficinista. En las conversaciones se mezclan el inglés y español.
Desde una mesa, el chef Néstor Alex Amaya y sus hermanos Sonia y Antonio observan el movimiento con cierta satisfacción y orgullo de haber trabajado juntos hombro a hombro con sus dos hermanos, Jecson y Juan Carlos, y con Sergio Romero, el esposo de Sonia. Han conseguido crecer de un restaurante a una compañía familiar que hoy tiene tres restaurantes de éxito y uno a punto de inaugurarse en Pompano Beach.
Pero es allí, en ese primer restaurante, que cumple 10 años en mayo, con un menú inspirado en la cocina de su infancia en El Salvador, de donde partió la historia de éxito de los cinco hermanos. Todos hablan con un entusiasmo especial de los sabores de esa cocina fresca y casera que distingue el menú del restaurante.
Los padres de los Amaya trabajan en una hacienda de ganado y de sembrado de hortalizas en El Salvador.
Fue allí donde aprendimos a cocinar. Nuestra madre nos crió y pasó gran parte de nuestra infancia cocinando para nosotros. En esa cocina adquirí la experiencia, fueron esos sabores y recetas las que me dieron la inspiración para seguir el sueño americano, recordó Alex, de 33 años, quien fue el precursor de ese sueño y hoy es el CEO de esta compañía familiar.
Nuestra visión es ser una cadena líder de restaurantes de comida latinoamericana, añadió.
Alex fue el primero de la familia en emigrar al sur de la Florida, a los 12 años de edad. En la mañana estudiaba en el Colegio Champagnat y en las tardes combinaba su horario de clases para desempeñarse en diversos oficios, desde lavar platos hasta convertirse, con el tiempo, en el chef del restaurante Bella Napoli, propiedad de sus tíos, en Miami Beach.
Mientras tanto, ahorraba con la idea de un día tener su propio restaurante. A los 18 años lo logró.
El primer restaurante lo abrí en sociedad con mi tío porque yo no tenía la edad para sacar la licencia de licores, recordó del primer escalón en el logro de su sueño. Fue el Restaurante Cabañas, de comida salvadoreña, en la 22 y 11 del suroeste de Miami.
Luego abrimos El Atlacatl Restaurante. Pero, los dos restaurantes finalmente quedaron en manos de mis familiares porque quise empezar una compañía con mis hermanos, agregó.
A los 23 años, en el 2003, Alex abrió El Tamarindo Bistro & Bar Latin Cafe, que considera su hijo favorito. Seis meses después de inaugurado, fue incluido en la lista de los 10 mejores de Fort Lauderdale, y en la guía Zagat aparece todos los años.
Entonces decidió invitar a sus cuatros hermanos y a su cuñado, que vivían en El Salvador, para trabajar juntos en ese primer restaurante y en la idea de hacer crecer el negocio a otros dos restaurantes más. El segundo fue El Tamarindo Coal Fired Pizza, en Hallandale, especializado en pizza y platos italianos e internacionales y en alitas hechas al horno con carbón, que se abrió en el 2008. Cuatro años después, en el 2012, se inauguró El Tamarindo Pizza & Continental Cuisine, en Deerfield Beach, con un menú informal de pizza y paninis de churrasco y prosciutto, entre otras recetas internacionales.




























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