CARACAS -- Beatriz Romero lucía frustrada al salir de un pequeño mercado del centro de la ciudad.
“No encontré todo lo que necesito así que tendré que buscar las otras cosas en otro lugar”, dijo Romero, un ama de casa de 44 años, al salir del mercado con algunas verduras y productos enlatados.
A pocas cuadras, Mireya Bustamante, una oficinista de 33 años, parecía atravesar por la misma situación. Dijo que no conseguía la harina para poder preparar un pastel de cumpleaños para su hijo de cuatro años.
Es “una odisea que no parece terminar nunca”, dijo Bustamente.
La escasez y desabastecimiento de algunos productos –a los que se suma últimamente la incertidumbre por el estado de salud del presidente Hugo Chávez– aquejan a los venezolanos desde hace varios años. Analistas consultados telefónicamente atribuyen el problema al fracaso de un modelo económico basado en férreos controles de divisas y de precios, así como a una reducción del aparato productivo privado tras años de expropiaciones y nacionalizaciones.
No se trata ni siquiera de largas filas de compradores o que falte un producto en todo el país: es que en la mayoría de los casos, cuando se consigue azúcar, no hay harina; si hay harina, falta el pollo. Los consumidores han aprendido que deben ir a varios supermercados y además tener “una red” de amistades que avisan dónde se puede conseguir el producto deseado. Una vez que alguien consigue, por ejemplo huevos, entonces se corre la voz y se compra. Una rutina desde hace varios años y que tiene altos y bajos.
Ahora a esa escasez y desabastecimiento se suma la incógnita sobre quién tomará las medidas económicas necesarias, como un ajuste en la tasa de cambio y liberalización en los controles de precios de productos, cuando el presidente Chávez está ausente y se desconoce cuándo podrá regresar al país.
Desde el 2003, la compra y venta legal de dólares está en manos del estado. Los cuatro ajustes a la tasa de cambio realizados desde entonces fueron anunciados directamente por Chávez o bajo su absoluta dirección, según los analistas.
Ausente Chávez del escenario, “el dilema del gobierno es cuándo va a realizar elecciones y ahí es cuándo tomará las decisiones económicas”, dijo Asdrúbal Oliveros, economista y director de la firma Econoanalítica.
La escasez de alimentos, la falta de divisas que otorga el Estado y los controles en los precios de alimentos y servicios –que van desde los alquileres de casas y departamentos hasta el precio del azúcar– muestra que “los controles no funcionan y eso es desde la época de Cristo. En todas partes del mundo han mostrado su fracaso”, dijo Oliveros.
El gobierno mantiene desde el 2003 esos controles en el tipo de cambio y en los precios de un centenar de productos y servicios porque sigue un modelo socialista y no cree en el libre mercado, dijo a su turno Ronald Balza, profesor de economía de la Universidad Católica Andrés Bello, en Caracas.
Y la escasez de divisas se debe a que el precio del barril de petróleo venezolano, que representa más de 90 por ciento de las exportaciones totales del país, se ha mantenido constante en el 2011 y el 2012 entre 101 y $103 el barril, mientras la producción no ha aumentado, dijo Oliveros.





























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