Chimore -- Bolivia destinará este año más de 2.000 militares y policías a su campaña de erradicación de cultivos ilegales de coca, cuyos resultados destacó hoy el presidente del país, Evo Morales, quien volvió a cuestionar el papel de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico.
Armados con machetes y piquetas, medio centenar de soldados de la Fuerza de Tarea Conjunta iniciaron hoy las operaciones de esta campaña en una parcela de la comunidad chaco curichal, donde en menos de media hora destruyeron alrededor de media hectárea de cocales, según pudo presenciar Efe.
La planta debe ser arrancada de raíz, ya que si no vuelve a crecer rápidamente.
Morales inauguró esta campaña en un cuartel de Chimoré, en la región cocalera del Chapare, su feudo político y sindical, donde afirmó que Bolivia ha dado “pasos importantes en esta dura tarea, que es una tarea para defender la vida”.
La ley boliviana establece que el mínimo de hectáreas de cultivos de coca que deben ser destruidos en cada campaña anual es de 5,000, si bien la cifra final en los últimos años ha superado las 10.000 hectáreas.
Los resultados conseguidos por Bolivia en la destrucción de cultivos ilegales de coca han aumentado, según Morales, desde que se “nacionalizó” esta lucha, frente a los esfuerzos infructuosos contra el narcotráfico de países vecinos en los que hay bases estadounidenses, entre los que citó a Perú y Colombia.
“Antes esta tarea de erradicación, con política de coca cero, eran agentes externos, especialmente Estados Unidos, y no traía ningún resultado. Si traía alguno era la violación de los derechos humanos y de nuestra soberanía”, espetó el mandatario.
Bolivia expulsó a la Agencia Antidroga de Estados Unidos (DEA, por su sigla en inglés) de su territorio en 2009 al considerar que este organismo se inmiscuía en asuntos de política nacional.
Morales acusó este martes a Estados Unidos de fomentar encubiertamente los cultivos ilegales para seguir justificando su presencia en países latinoamericanos como apoyo en la lucha antidroga y de esa forma ejercer “control geopolítico” y de “los recursos naturales”.
El Gobierno boliviano anunció que este año destinará a la lucha contra la droga entre 35 y 40 millones de dólares, cinco millones más que el año pasado y en su mayor parte procedentes de las arcas del Estado, y añadió que la aportación estadounidense es “insignificante”.
El mandatario volvió a apelar a la corresponsabilidad de los países en la lucha contra el narcotráfico e instó a los países desarrollados a controlar su consumo interno de cocaína.
También insistió, como ha hecho en ocasiones anteriores, en que es necesario erradicar el secreto bancario, ya que “los millones” procedentes del tráfico de drogas “se mueven a través de los bancos”.
Además, agradeció la labor de “control” de los sindicatos cocaleros, a los que él mismo pertenece y que obligan a reducir los cultivos a aquellos afiliados que no respetan las cuotas asignadas legalmente.






























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