El último laboratorio de investigaciones submarinas del mundo, un tubo de acero presurizado de color amarillo y 81 toneladas, anclado a 60 pies de profundidad en las inmediaciones de un arrecife de Cayo Largo, no se hundirá después de todo.
La Universidad Internacional de la Florida anunció el martes que se hará cargo de las operaciones de Aquarius, una vieja pero única instalación submarina que el gobierno federal había considerado poner bajo el hacha debido a cortes en el presupuesto.
Para nuestros estudiantes y nuestro programa de ciencias marinas, Aquarius ofrece posibilidades nuevas y fantásticas, y es idóneo para el trabajo que estamos haciendo en los Cayos de la Florida y a través del mundo, dijo Mike Heithaus, director ejecutivo de la escuela de medio ambiente, artes y sociedad de FIU.
El año pasado, la Administración Nacional Oceános y Atmósfera (NOOA), que es dueña del laboratorio, había pedido poner fin a la operación de Aquarius, a pesar de que su funcionamiento costaba la cantidad relativamente insignificante de $1.2 millones a $3 millones al año.
Pero después de la reacción adversa de los científicos y de una campaña encabezada por líderes políticos del sur de la Florida incluyendo a los representantes republicanos Ileana Ros-Lehtinen y Mario Diaz-Balart la NOAA asignó a FIU una subvención de $600,000 por seis meses para cubrir el mantenimiento básico de la instalación, que cuenta con seis literas, un baño, una galería, un laboratorio de ciencias y un portal mojado que permite a los buzos entrar y salir con facilidad.
Finalmente, el gobierno de Obama reconoció que el laboratorio era una instalación valiosa que no podía dejarse abandonada. Eliminarlo podría llegar a un estimado de $5 millones, dijo Jim Fourqurean, profesor de biología de FIU que se hará cargo de la dirección de Aquarius.
Se trata de una instalación grande y costosa en el fondo del océano, dijo. Uno no puede simplemente dejarla allí.
Para continuar con su funcionamiento, sin embargo, FIU tiene previsto desarrollar un nuevo plan de negocios para el laboratorio, que va a contar con el apoyo financiero de otras agencias gubernamentales, el sector privado, grupos y otras universidades, dijo Fourqurean.
Aquarius, el último de los más de 60 hábitats submarinos que una vez estuvieron en funcionamiento en todo el mundo, permite a los científicos, literalmente, sumergirse durante horas, días o semanas en una comunidad de arrecifes de coral sin tener que preocuparse por salir repetidas veces a la superficie en busca de aire, o por la descompresión de inmersiones prolongadas. La instalación, anteriormente administrada por la Universidad de Carolina del Norte en Wilmington, ha albergado 117 misiones de investigación, y también ha servido a cineastas, buzos de la Marina y 40 astronautas de la NASA, que se entrenaban para las condiciones de trabajo en las estaciones espaciales, con gravedad cero.
Fourqurean dijo que el laboratorio ofrece una plataforma ideal para estudiantes, profesores e investigadores externos para estudiar muchos de los problemas que afectan el agua del sur de la Florida, desde el cambio climático hasta la contaminación y la pesca excesiva.
Asimismo, elevará el perfil de FIU en los Cayos de la Florida, dijo Fourqurean, que es el director de la nueva iniciativa de educación e investigación marinas de FIU para los Cayos. La escuela va a cerrar la base actual de Aquarius en tierra, escondida en un vecindario, y tiene la intención de abrir una nueva oficina más visible a lo largo de la carretera principal, dijo.
Esto encaja con la visión estratégica de FIU, de extenderse a los Cayos de la Florida, dijo Fourqurean.





























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