CIUDAD DEL VATICANO -- El ex mayordomo de Benedicto XVI Paolo Gabriele, condenado a 18 meses de prisión por el robo y difusión de documentos del pontífice católico y perdonado por éste, comenzará a trabajar próximamente en una estructura dependiente del hospital infantil Bambino Gesú de Roma, propiedad del Vaticano.
Según informan hoy varios diarios italianos, Gabriele, de 46 años, trabajará en una estructura que no ha sido precisada, dependiente de la sede de ese hospital recientemente inaugurada en las cercanía de la basílica romana de San Pablo Extramuros, en la zona sur de Roma.
El ex mayordomo, casado y con tres hijos, reside todavía en el Vaticano, que abandonará en fechas próximas para trasladarse a otra, también del Vaticano, cercana al centro sanitario, precisan los medios.
Gabriele, conocido como Paoletto, fue indultado por Benedicto XVI el pasado 22 de diciembre.
El mismo Papa le comunicó el perdón durante la visita que le realizó ese día en la celda del Vaticano en la que cumplía condena.
Ese día, el Vaticano hizo público un comunicado en el que se señalaba que Gabriele no recuperaría su trabajo y dejaría de vivir en el pequeño Estado, pero que “no obstante”, la sede católica, “confiando en la sinceridad del arrepentimiento manifestado”, deseaba ofrecerle “la posibilidad de reanudar con serenidad la vida junto a su familia”.
Fuentes del hospital infantil Bambino Gesú, uno de los más prestigiosos de Italia, cuya sede central está en la colina romana del Janículo (Gianicolo), cerca del Vaticano, evitaron comentar la supuesta contratación de Gabriele.
El portavoz vaticano, el jesuita Federico Lombardi, tampoco se pronunció al respecto porque, alegó, se trata de un tema que afecta a un ciudadano privado.
Según algunos medios de comunicación , el Vaticano le garantizó un trabajo estable ya que teme que cuente secretos e indiscreciones sobre la vida del Papa a la prensa o en libros-entrevistas.
Aunque el caso del mayordomo parece cerrado, el escándalo de Vatileaks no lo está. La investigación de la gendarmería vaticana sigue discretamente su curso sobre centenares de filtraciones a la prensa italiana ya que algunos documentos publicados por los medios de prensa no procedían de Paolo Gabriele.
El escándalo afectó gravemente la imagen del pontífice católico y el Vaticano, ya que develaba las intrigas terrenales, el malestar interno, los odios entre facciones y de alguna manera la fragilidad de Benedicto XVI.



























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