La sesión de fotos marcha bien hasta que le dicen a Liván Hernández que intercambie unos golpes con Yunier Dorticós para lograr alguna imagen de acción. El pelotero de Grandes Ligas se detiene un momento y esboza una duda antes de decir que, mira mejor no, porque voy a estropear a mi boxeador, y ahora tengo que cuidarlo más que nunca.
A sabiendas de que en realidad sería lo contrario, la broma surte efecto, pero no cabe duda de que Hernández cuida mucho a Dorticós. Después de todo, es el mánager del prometedor púgil cubano y una de sus misiones va a encaminada a presentarlo en la mejor forma posible para cada una de sus peleas.
Uno de los lanzadores antillanos más efectivos y duraderos de los últimos tiempos, Hernández se adentra en un terreno desconocido y, a veces, pantanoso, porque el negocio del boxeo resulta más complicado que lo que suele parecer a simple vista, pero lo hace con la pasión del hombre dispuesto a tensar hasta el límite sus fuerzas en una empresa nueva.
Siempre me gustó el boxeo y su mundo me atrajo como un imán, reconoce Hernández, que en su paso beisbolero por la isla recuerda como seguía los combates de Alfredo Duvergel y Félix Savón. Ahora se me ha presentado esta oportunidad y no la dejé pasar. Estoy confiado en que puedo ayudar a Dorticós a crecer y sueño con verlo algún día convertido en campeón mundial. Los muchachos jóvenes que llegan de Cuba no siempre cuentan con la ayuda adecuada y creo que hemos forjado un grupo bueno a su alrededor. Talento no le falta, el trabajo queda de su parte.
Para conducir la carrera de Dorticós, Hernández tiene como socios a la empresa Caribe Promotions y al entrenador Pedro Luis Díaz, quien se mantiene en la esquina del gran guerrero puertorriqueño Miguel Cotto y acaba de sumar a su escuadra al campeón de las 122 libras Guillermo Rigondeaux.
Díaz considera que su nuevo pupilo reúne las condiciones de un futuro campeón y, hasta ahora, no tiene quejas de Dorticós.
Conmigo la disciplina va delante y luego todo lo demás, y Dorticós ha seguido al pie de la letra mis indicaciones, comentó Díaz. Liván ha elegido muy bien para debutar como mánager y a partir de febrero [fecha tentativa para su próxima pelea] los aficionados podrán ver a este muchacho en una nueva etapa de su carrera dentro de las cuerdas.
Dorticós, quien no pelea desde noviembre del 2011 debido a problemas personales y de promoción, contempla la llegada de Hernández a su esquina de trabajo como algo novedoso y positivo que podría relanzar una carrera muy cerca estuvo de perderla hacia niveles nunca imaginados.
No sé que imagen tendrá por ahí la gente de Liván, pero él me ha tratado como un hermano mayor y siempre me está aconsejando sobre lo bueno y lo malo, indicó Dorticós. El ha pasado por muchas vivencias y siempre me recalca que la palabra profesional entraña una gran responsabilidad. Una cosa es el deporte por diversión y otra cuando es un medio de ganarse la vida. Yo he cometido errores, pero esa nube negativa ha quedado atrás. Que Liván esté a mi lado en este momento de su vida y este momento de la mía, tal vez no es algo casual.




























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