Apareció muy sonriente y confiada, pero también algo más atrevida que de costumbre: en vez de su habitual melena ondulada, llevó el cabello recogido. Un diseño de alta costura con finas y sugerentes transparencias en hombros y brazos hizo a un lado el clásico vestido de riguroso color negro que viste desde que su marido y antecesor en el cargo, Néstor Kirchner, falleció el 27 de octubre de 2010.
Es la nueva imagen de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, un estilo de moda que no sólo empañó el tema político del momento sino que concentró la atención de las redes sociales, blogueros y periodistas dentro y fuera de Argentina.
La nueva imagen fue descrita de “luto hot” (luto caliente).
“¡Mamita! ¡El look que pegó Cristina! ¡Está para una entrega de Premios Oscar!”, afirmó en su cuenta de Twitter la periodista Cé Díaz.
Fernández se presentó así en Indonesia, país que visitó recientemente en el marco de un viaje oficial que inició en Cuba hace una semana. La presidenta llegó a La Habana para interesarse por la salud del mandatario venezolano Hugo Chávez. Luego continuó por los Emiratos Arabes e Indonesia, antes de partir hacia Vietnam, última escala del viaje oficial.
“Mirá que linda está la presidenta. Ahora falta que se saque el luto”, comentó la asesora de imagen Roxana de Angelis. La opinión de la experta fue compartida por decenas de internautas y periodistas reconocidos, como el secretario de redacción del diario La Nación, Pablo Sirvén.
Pese a la limitación en el color de su indumentaria, Fernández mantiene una imagen femenina, según sus más fervientes seguidores. Incluso para algunos expertos en el buen vestir, como Benito Fernández, uno de los diseñadores argentinos más carismáticos, la presidenta simplemente “marca tendencia”.
Una imagen más fresca, elegante y fina de Fernández coincide con su decisión de tomar las riendas de sus cuentas en las redes sociales y disminuir la frecuencia de las transmisiones oficiales en radio y televisión.
Durante la gira internacional, Fernández ha colgado mensajes en las redes sociales en todas sus escalas. Nuevamente sorprendió a todos, incluso a sus asesores más cercanos con un estilo desenfadado y expresiones en inglés como “Oh, my God!” (Dios mío) y la más reciente “No la photo opportunity”, frase con que “censuró” la gestión del alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, uno de sus rivales políticos.
La imagen de la presidenta argentina también mejoró coincidiendo con la drástica reducción del uso de emisoras de radio y canales de televisión para difundir mensajes políticos o publicitar sus actos de gobierno, según consultores y analistas argentinos.
En diciembre y durante la primera semana de enero, Fernández no recurrió a la llamada “cadena nacional”, tal como se denomina a la transmisión obligatoria de sus mensajes. El resultado fue casi inmediato: su imagen se mantuvo en un margen positivo de entre 35 y 38 puntos.
En el 2012 la mandataria argentina hizo 22 apariciones en medios de difusión masiva. En enero de este año sólo lo ha hecho en una ocasión, el pasado 10 de enero, con el propósito de anunciar medidas relacionadas con la red ferroviaria.
El uso de la cadena nacional ha provocado severas críticas entre la oposición argentina. La modalidad de difundir mensajes en radio y aparecer varios minutos en televisión abierta son recursos muy utilizados por gobernantes de otros países de la región, como Venezuela, Ecuador y Bolivia.
Esta historia fue complementada con servicios cablegráficos de El Nuevo Herald





























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