Artes y Letras

‘Otra vez adiós’, una fuga infinita

 
 

 
 

Especial/El Nuevo Herald

Carlos Alberto Montaner ha estado escribiendo ensayos y artículos de opinión durante tanto tiempo, que muchos piensan que La mujer del coronel (Alfaguara, 2011), fue su primera novela. En realidad, antes de ella ya había escrito Perromundo (Ediciones 27, 1972) y La trama (Plaza & Janés, 1987), precedidas por un par de volúmenes de cuentos, Póker de brujas (Narrativa Siglo XX, 1968) e Instantáneas al borde del abismo (1970). Y es que para Montaner la ficción fue, antes que el periodismo, su vocación literaria inicial; a la que, al parecer, ha regresado. Y lo ha hecho a lo grande, con una estupenda novela histórica ( La mujer del coronel no fue más que una sesión de calentamiento creativo que, además de prepararlo para proyectos de más envergadura, le sirvió de excusa para visitar Roma nuevamente y hospedarse, como Valerio Martinelli y Nuria Garcés, en el “erótico” Mecenate Palace) titulada Otra vez adiós (Santillana, 2012), y que tiene como telón de fondo los dramáticos acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial.

Escrita utilizando diferentes técnicas narrativas (primera persona, pero desde el punto de vista de múltiples personajes; tercera persona omnisciente para poder contarlo todo; y monólogos en forma de diálogos), la novela está estructurada en tres partes. La primera de ellas se desarrolla en Viena (los nazis están a punto de entrar en Austria), de donde el personaje principal, Ludwig Goldstein, estudiante de la Escuela de Bellas Artes vienesa y genial retratista (su primer retrato sería el de Sigmund Freud), escapará con la ayuda de una organización judía (Masada) y bajo el falso nombre de David Benda, hacia Hamburgo, desde donde partiría junto a casi un millar de judíos en el barco Saint Louis para Cuba. Pero antes de que comience la segunda parte con la llegada del Saint Louis al puerto de La Habana (David es uno de los pocos que logra desembarcar; el resto es devuelto a Europa), Montaner recrea minuciosamente los acontecimientos previos a la entrada de la Wehrmacht en Viena para garantizar la Anschluss (el movimiento de la anexión de Austria) y de paso, al hacerlo, también describe la ciudad y la vida de los judíos en ella. Así, junto a la recreación de esos eventos y escenarios, va introduciendo a los personajes (algunos volverán a aparecer en otras partes de la novela) de esta etapa: Karl Toledano, uno de los jefes de la Masada; Yankel Sofowicz, judío polaco y sobreviviente de los pogromos; Volker Schultz, miembro de la juventud hitlerista y asesino de la bella Inga, el primer amor de David.

La segunda parte (su capítulo inicial se titula La vida comienza en Cuba), es la más extensa y compleja de las tres. Y es que, a pesar de la universalidad de la premisa argumental, Montaner debió “cubanizar” no sólo la trama, sino también a dos de sus personajes, David Benda y Yankel Sofowicz, quienes sin hablar español deben insertarse en la sociedad habanera de la época. El proceso comienza en la “pensión de Charo”, donde ambos se hospedan, y sigue a través de Mara Lavasti, una joven culta perteneciente a una prestigiosa familia cubana, propietaria de la Galería Hermanos Bécquer, con quien David se comunica en francés y que, además de enseñarle español, terminará siendo su segundo amor; con ella, David volverá a rehacer su vida. Hasta que con la llegada de la revolución en 1959, al igual que con la entrada de los nazis a Viena, su mundo comienza a derrumbarse una vez más. Pero antes de que eso ocurra, Montaner aprovecha ese período en la vida de David para describir La Habana de los años 1940 y 1950. Y lo hace a través de la interrelación de Mara y David con los principales personajes de la cultura y la política cubana. El desfile es variopinto: desde escritores como Lezama Lima, Alejo Carpentier, Virgilio Piñera y Novás Calvo; hasta los pintores Carlos Enríquez, Víctor Manuel, Fidelio Ponce y Wifredo Lam. Por desfilar, desfilan hasta el general Manuel Benítez, Laredo Brú, Fulgencio Batista y Fidel Castro. Cuando la revolución interviene la exitosa fábrica de uniformes de Yankel y David es detenido durante la invasión de Bahía de Cochinos, ambos comprenden (Mara decide quedarse en el país cuidando al hijo de un hermano asesinado por la revolución) que ha llegado el momento de escapar otra vez. Sólo que en esta ocasión no huyen de los nazis sino de los comunistas cubanos.

En la tercera parte, que se desarrolla en Miami y Nueva York, David vuelve a levantarse una vez más. Y vuelve a descubrir el amor cuando se reencuentra con Rachel, una de las pasajeras del Saint Louis y de quien se había enamorado durante la travesía. Al final, cuando todo parecía sonreírle (el sueño americano verdaderamente alcanzado), la desgracia vuelve a golpearlo. Pero ya no tiene fuerzas para huir otra vez. En sus memorias, David Benda escribió: “Mientras recordaba, me daba cuenta de que, sin proponérmelo, estaba escribiendo la historia del siglo XX”. En el exergo de su libro aparece esta frase: “El recuerdo es el único paraíso del que no pueden expulsarnos”. Pero ya ni siquiera estaba seguro de que eso fuese cierto. Su vida seguiría siendo una fuga infinita.

Carlos Alberto Montaner nació en La Habana y ha vivido en Madrid durante 40 años. Ha publicado 25 libros. Otra vez adiós es su cuarta y más ambiciosa novela. Ha sido profesor universitario y es periodista. Se calcula en seis millones los lectores que tienen acceso a sus columnas semanales publicadas en numerosos diarios y páginas de Internet. Es analista de CNN en español.• 

manuelcdiaz@comcast.net

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