Algunos días, Payton Petty puede ver, no muy bien, pero lo suficiente para distinguir formas y colores.
Otros días no puede abrir sus ojos en absoluto, porque están hinchados e inflamados, y hasta el menor rayo de luz los lastima. Él es legalmente ciego.
Payton, de 4 años, heredó una condición rara e impredecible llamada queratitis de su madre y su abuela materna.
La doctora Carol Karp, profesora de Oftalmología del Instituto de la Visión Bascom Palmer de la Universidad de Miami, quien ha tratado a las tres generaciones de la familia, describe la condición como vascularización congénita de la córnea, con cicatrización.
No la entendemos completamente, y tenemos la esperanza de hacer estudios genéticos, dijo Karp.
Puede que, cuando sea mayor, Payton pueda recibir trasplantes de córnea, aunque las nuevas córneas podrían acabar siendo presa del mismo defecto genético que ahora lo aflige.
Él usa tres gotas medicinales diferentes para los ojos.
Su malestar se ve agravado por alergias ambientales que hacen que los ojos le piquen y se le agüen, y erosión dental que según su padre, Decature Petty, está relacionada con la queratitis.
Payton vive en Fort Lauderdale con su padre, albañil discapacitado, de 42 años, y su abuela paterna, Aridine Bentley.
La casa es propiedad de Bentley, quien cultiva frutas y vegetales en el patio.
Hasta que Miami Herald Charities les donara recientemente una tarjeta de regalo de $200, que la familia usó para comprar un aparato de aire acondicionado de ventana, la casa no lo tenía y esto exacerbaba las alergias de Payton.
Él no puede tener juguetes que recojan polvo, como animales de peluche, de modo que todos sus juguetes son de plástico.
Payton, hijo de Shantina Johnson y Petty, nacido en el Plantation General Hospital en julio del 2008, pareció estar en perfecta salud durante sus primeros seis meses, dijo su padre.
Entonces recibió su primera ronda de vacunas, y días después no actuaba normalmente, dijo. No abría los ojos, y los tenía hinchados. Era como un bebé diferente.
Payton, a quien le gustan los dinosaurios, los trenes, los macarrones con queso y la pizza, asiste a un programa de pre-kindergarten en la escuela Larkdale Elementary en Lauderhill. Karp, la oftalmóloga, tiene la esperanza de que en algún momento Payton pueda ir a una escuela para débiles visuales y tener acceso a los equipos más modernos.
En sus días buenos, es animado y juguetón. En los malos, aprieta los párpados y no se mueve a menos que alguien lo guíe físicamente.
Para salir al aire libre, necesita gafas extremadamente oscuras y una gorra de béisbol.
Cuando evaluamos su movilidad, él no se movió, dijo Cindy Wolke, la maestra de Lighthouse of Broward County que lo visita por una hora todas las semanas. Si uno le toma las manos, él lo hace, pero eso varía mucho, mucho.
El niño tendrá que someterse a múltiples operaciones, dijo, pero existe la posibilidad de que cuando llegue a ser adulto haya perdido la poca visión que le queda.
Últimamente, Wolke ha estado trayendo una máquina Braille para que Payton pueda leer y escribir en el lenguaje de puntos en relieve.





























Mi Yahoo