Nueva York -- Tomando en cuenta la polarización política de hoy en día, la trascendental decisión de la Corte Suprema en el caso Roe vs. Wade fue un triunfo aplastante. Por una votación 7-2 el 22 de enero de 1973, los magistrados establecieron el derecho al aborto en todo el país.
Sin embargo, tras 40 años y unos 55 millones de abortos después, el legado de la decisión es todo lo opuesto a un consenso. El aborto es uno de los temas más divisivos en Estados Unidos y es probable que se mantenga así mientras los campos rivales de verdaderos creyentes ven poco espacio para un territorio común.
El desarrollo de los acontecimientos en dos estados ilustra la profundidad de la división. En Nueva York, un bastión de las leyes liberales a favor del aborto, el gobernador Andrew Cuomo prometió en su discurso del 9 de enero sobre el estado asegurar más firmemente esos derechos. En Mississippi, donde se han aprobado muchas leyes contra el aborto en años recientes, la única clínica de abortos que queda está a punto de cerrar debido a que los hospitales cercanos no les garantizan a sus médicos los privilegios obligatorios de admisión.
Contrario a una gran cantidad de otros temas en las guerras culturales, éste es uno en el que ambas partes se consideran realmente a sí mismos como activistas de los derechos civiles, que tratan de ampliar las fronteras de la libertad humana, declaró Jon Shields, profesor de Gobierno en el College Claremont McKenna. Esa es una receta para un conflicto permanente.
En otro tema social candente el matrimonio del mismo sexo ha habido una fuerte tendencia a un aumento de apoyo en años recientes, que comprende casi todas las grandes categorías demográficas.
En el aborto, no ha habido un cambio tan dramático en ninguna dirección.
Por ejemplo, una nueva encuesta del Pew Research Center encontró que un 63 por ciento de los adultos estadounidenses se oponen a cambiar Roe v. Wade, comparado con el 60 por ciento de 1992. La más reciente encuesta Gallup sobre el tópico mostró que un 52 por ciento de los estadounidense dicen que el aborto debe ser legal en algunas circunstancias, un 25 por ciento considera que debe ser legal en todos los casos y un 20 por ciento desea prohibirlo en todos los casos, una división parecida a la de la década de 1970.
Hay una gran parte de estadounidenses para quienes no es un asunto en blanco y negro, indicó Michael Dimock, el director del centro Pew. A ellos les importan las circunstancias.
Ciertamente, muchos de los que responden a los encuestadores dicen que apoyan el derecho al aborto legal mientras lo consideran moralmente equivocado. Y un sondeo del 2011 a 3,000 adultos hecho por el Public Religion Research Institute encontró a muchos que se clasifican a sí mismos como pro vida y pro elección.
Shields, como muchos de los investigadores del debate sobre el aborto, duda que surja pronto un bando victorioso.
Hay argumentos razonables en ambas partes, al hacer reclamos morales racionalmente defendibles, afirmó Shields.
Sin embargo, las legiones rivales de activistas y los grupos de defensa en las primeras líneas del conflicto afirman que han avanzado mientras convocan a simposios y organizan mítines por el aniversario de Roe v. Wade.





























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