Cuando los tiempos cambian, nosotros también tenemos que hacerlo, declaró el presidente Barack Obama en su discurso de investidura, en el que tres hispanos dos con raíces profundas en Miami ocuparon papeles protagónicos en este episodio de la historia nacional.
Los hispanos del sur de la Florida celebraron con regocijo su identidad al ver al poeta cubanoamericano Richard Blanco declamar un inédito poema compuesto para la ocasión; al pastor cubano Luis León consagrar a Obama en español predicando Señor presidente, vicepresidente, Dios os bendiga todos sus días; a la jueza del Tribunal Supermo de origen puertorriqueño, Sonia Sotomayor, tomar el juramento al vicepresidente Joe Biden, una responsabilidad que nunca había recaído en un magistrado latino.
El cambio es la diversidad étnica y pluralidad ideológica del tejido social norteamericano reflejado en la ceremonia de juramentación del lunes en el National Mall.
Las palabras que he dicho hoy no son tan diferentes al juramento que hacen los soldados cada vez que se enlistan, ni del que hacen los inmigrantes cuando realizan sus sueños, expresó Obama tras prestar juramento para un nuevo mandato de cuatro años sobre dos ejemplares de la Biblia, uno empleado hace 150 años por Abraham Lincoln y otro que perteneció a Martin Luther King.
Mi juramento no es tan diferente a la promesa que todos hacemos a la bandera que ondea al viento y que llena de orgullo nuestros corazones, agregó.
La acentuada presencia de figuras latinas refleja el creciente peso político que tienen los 52 millones de hispanos, que salieron a votar en las elecciones de noviembre masivamente y dieron un rotundo apoyo del 71 por ciento al primer presidente afroamericano y mestizo de la nación.
Obama es uno de nosotros, es un mestizo, y su historia es la historia de la comunidad latina. Por eso nos sentimos identificados con él, declaró Henry Muñoz, un filántropo y líder empresarial que coordinó Latino Inaugural 2013, un festejo en Washington que el domingo reunió a una constelación de estrellas hispanas como José Feliciano, Rita Moreno y Marc Anthony.
En la ceremonia del lunes, cargada de simbolismo por el 150 aniversario de la Proclamación de la Emancipación firmada por Lincoln, Obama se perfiló como adalid de la paz y justicia social, al prometer reducir las diferencias entre los grupos y promover la unidad, como fuente de esperanza para los pobres, los enfermos, los marginados, las víctimas del prejuicio, no solo por pura caridad, sino porque la paz en nuestro tiempo requiere el fomento constante de aquellos principios descritos por nuestra fe común: tolerancia y oportunidad, dignidad humana y justicia.
El mensaje del discurso inaugural caló hondo en la comunidad hispana del Gran Miami, donde los cubanos protagonizaron una de las mayores historias de éxito entre los inmigrantes de Estados Unidos y cambiaron el perfil étnico y cultural del sur de la Florida.
La presencia cubana se destacó en la investidura presidencial en sus dos vertientes: la generación de exiliados con valores más conservadores que salió de Cuba en los albores de la era comunista, y la generación de cubanoamericanos más abiertos producto de la ola masiva de cubanos que emigraron de la isla en busca de libertad y dignidad.





























Mi Yahoo