Paulie Malinaggi no sabe lo que estar quieto.
Así como se mueve en el ring, el campeón welter no deja de gesticular y acompaña cada palabra con expresiones corporales que le hacen sobresalir por encima de la multitud. Cuando no está entrenando o peleando, Malinaggi dedica su tiempo a estudiar el arte de la comunicación y no por gusto Golden Boy lo ha contratado para que comente alguna de sus carteleras, como la celebrada recientemente en el sur de la Florida.
Su boxeo es criticado por muchos y alabado por otros, pero no deja a nadie en la frontera. Entre golpe y micrófono, Malinaggi encontró tiempo para conversar con El Nuevo Herald sobre sus planes futuros y la capacidad para mantenerse a flote en un deporte implacable.
Sé que tienes un compromiso importante en abril.
“Ya está todo listo para enfrentar a Shane Mosley, que es un veterano, pero igualmente una leyenda.
Mosley ya vio pasar sus mejores días en el ring y es de esperar un triunfo tuyo, ¿qué vendría después?
“Hay mucho talento en los welters y creo que puedo enfrentar a cualquiera en el peso. Víctor Ortiz, Devon Alexander, Marcos Maidana, Robert Guerrero…el que quiera puede subir al ring conmigo. Yo garantizo el espectáculo’’.
Cuando perdiste con Amir Khan muchos pensaron que era el fin de tu carrera…
“Sí, a veces la gente se apresura a enterrarte sin conocerte, y sabes qué, he aprendido a no escuchar a esa gente sino la voz interior. Las cosas negativas te cortan las alas. Después de la derrota me senté a hablar conmigo mismo y me dije que no me iba a poner a lamentarme de lo ocurrido, sino que miraría al frente y que encontraría la forma de ser campeón del mundo nuevamente’’.
Por eso te fuiste a Ucrania, a casa de Vyacheslav Senchenko.
“Claro, él era el campeón de la AMB y había puesto el título para una defensa. Para ganar esa faja tenía que buscarla en su patio. Fui y la traje de vuelta a Estados Unidos’’.
Y así y todo no se acaban las críticas, que si no pegas mucho, que si tienes un estilo poco ortodoxo…
“La gente habla. Mira, yo soy como la selección italiana de fútbol, un deporte que amo. La selección italiana no juega bonito, con su catenaccio, pero gana más de lo que pierde y tiene cuatro Copas del Mundo. Yo soy igual. No siempre gano bonito, pero gano más de lo que pierdo y he logrado dos títulos del mundo. Nada de interino, ni campeón de mentira, sino dos títulos importantes el de la Federación (FIB) y el de la Asociación (AMB)’’.
Cuando no entrenas, eres comentarista de boxeo y dice la gente de Golden Boy que lo haces bien.
“Me gusta. Es como el que mira una partida de ajedrez desde otro ángulo del tablero. Pienso que puedo tener un futuro detrás del micrófono’’.
¿Qué te parece la decisión de Oscar de la Hoya de dar boxeo en el sur de la Florida?
“Muy inteligente. Esta es una zona importante para el deporte con una historia muy rica desde Muhammad Alí hasta la fecha. Ahora mismo hay una situación importante con tantos boxeadores latinos acá. Veo varios cubanos con éxito. Golden Boy quiere montarse en este carro y llegar bien lejos’’.
¿Te consideras latino?
“Sí, claro, los italianos somos de ese tronco común y más los sicilianos como mis padres. Yo nací en Brooklyn, en esa mezcla de culturas y allí se me pegó el español. Además, tengo mucha familia en Venezuela, en Caracas. Puedo decir que nada latino me es ajeno’’.




























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