Un caos vial se extendió el martes por el downtown de Miami cuando el segmento vía sur del transitado puente levadizo de la avenida Brickell se atascó y no cerró totalmente después de que el mecanismo sufrió daños durante una prueba realizada en la madrugada.
Funcionarios del Departamento del Transporte de la Florida (FDOT) dijeron que no sabían cuánto tiempo tardarán las reparaciones de emergencia, que ya están en curso, pero indicaron que podrían pasar varios días antes de que los carriles en dirección sur se abran de nuevo al tránsito.
Brian Rick, vocero del FDOT en Miami, dijo que los carriles hacia el norte estaban abiertos. Asimismo, Rick afirmó dijo que la avería del puente no ha afectado el tráfico de embarcaciones en el Río Miami.
Dios mío, fue horrible, dijo Therese Gagné, una conductora que estaba cerca del puente, regresando a casa en Key Biscayne luego de una visita a una amiga en Miami Beach. Los autos se metían por todos lados, esquivándose los unos a los otros y tratando de avanzar. Me quedé atrapada durante más de de 15 minutos antes de tener la oportunidad de dar la vuelta e ir hacia el norte sobre la U.S. 1 y luego entrar a la I-95 para evitar el desastre. Nunca me voy a subir a ese puente de nuevo.
Los funcionarios del transporte dijeron que el tránsito en dirección sur que normalmente usa el puente estaba siendo desviado hacia el este por la calle cuarta.
Los conductores podrán continuar hacia el norte sobre la avenida tercera del sureste, luego hacia el oeste sobre la calle segunda del sureste/suroeste, luego al sur de sobre la segunda avenida del suroeste, al este sobre la calle ocho y luego al sur de nuevo por la avenida Brickell.
Los conductores también pueden evitar el caos subiendo a la I-95 justo al norte del puente y luego regresar hacia el norte por la avenida Brickell a través de la salida a Key Biscayne.
Mientras los embotellamientos del tránsito alrededor del puente son comunes, principalmente cuando el puente se eleva para que pasen los barcos, las demoras del martes fueron extraordinarias debido a que el número de vehículos aumentaba en la zona sin poder ir a ningún lado luego de la falla en la prueba de la madrugada.
Durante años, el puente ha sido una pesadilla para miles de personas que trabajan o viven en el distrito financiero Brickell, sitio donde existen cientos de bancos, centros de inversión, agencias inmobiliarias, edificios de oficinas y condominios de lujo. Muchos de los trabajadores y residentes de la zona han buscado una solución para los frecuentes embotellamientos de tránsito, sin lograr ninguna hasta ahora.
En 1999, el entonces alcalde de Miami, Joe Carollo, presionó al FDOT para derribar el puente levadizo y reemplazarlo con un túnel debajo del Río Miami. Carollo dijo entonces que el puente no era suficiente para el creciente nivel de tránsito vehicular y marítimo. Funcionarios del FDOT en aquel momento rechazaron la idea de Carollo como inviable tanto por el costo como por el monto de propiedades que la agencia del transporte estatal tendría que confiscar en ambos extremos del puente para hacer que funcionara eficientemente.
La entrada sur de un posible túnel debajo del río tendría que construirse al sur de la Calle Ocho, mientras que la entrada norte comenzaría por debajo de la vía elevada del tren automático Metromover cerca de la Segunda calle del Sureste. Esto bien podría involucrar la confiscación de predios donde se alzan rascacielos a ambos lados de la Avenida Brickell.
El puente actual se eleva por encima de las orillas norte y sur del río, se abrió al tránsito en 1995 y su vértice es 6 pies más alto que el puente anterior.




























Mi Yahoo