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GRANDES LIGAS | JUEGO DE LAS ESTRELLAS

PALABRA DE PESO

Las Mayores desconfían de los Marlins para el choque estelar

 

El Great American Ballpark de los Rojos acogerá a los mejores

 

Los aficionados coparon el Marlins Park el día inaugural de la pasada temporada, un hecho que pudiera no repetirse en el 2013 luego de la serie de cambios que han hecho los peces.
Los aficionados coparon el Marlins Park el día inaugural de la pasada temporada, un hecho que pudiera no repetirse en el 2013 luego de la serie de cambios que han hecho los peces.
PATRICK FARRELL / MIAMI HERALD STAFF

jebro@elnuevoherald.com

Cuando los Marlins destrozaron lo que restaba de la debacle del 2012 con el megacanje que convirtió a Toronto en una potencia y al equipo de casa en un chiste, las Grandes Ligas no encontraron nada inusual –a pesar de la disparidad de talento- y se hicieron de la vista gorda ante los reclamos de la fanaticada. Ahora, sin embargo, no se sienten cómodos con la idea de celebrar un Juego de las Estrellas en una región donde la base de aficionados aún no se recupera de los movimientos de personal del club.

Desde antes de que se colocara la última piedra del gigante de La Pequeña Habana, los peces habían identificado al verano del 2015 como la fecha ideal para acoger el clásico que marca la mitad de la campaña y reúne a lo que más vale y brilla de las Mayores. La lógica era la siguiente: a Selig y compañía siempre les gusta celebrar este tipo de eventos en nuevas instalaciones y qué mejor sitio que la joya arquitectónica proyectada, con su curvatura imponente, sobre el firmamento de la ciudad.

Vale la pena recordar que en julio del 2010, el presidente de la organización, David Samson, expresó que “vamos a someter nuestra candidatura para el Juego de las Estrellas del 2015. Esperamos firmemente que seremos los elegidos, porque nuestra propuesta será muy persuasiva, tomando en cuenta lo que está sucediendo en Miami. A los Marlins ya les quitaron un juego y es hora de recuperarlo’’.

La referencia al juego escamoteado no es gratuita. Las Grandes Ligas premiaron a los peces con la cita estelar del 2000, pero a partir del desmantelamiento de 1998, el mercado cayó en un abismo de asistencia y desidia, que obligó a Selig a reconsiderar su decisión y cambiar de sede. La excusa: el viejo estadio de los Dolphins, con su aire cavernoso y distante, no se prestaba para la fiesta. Al final, Atlanta se llevó el honor.

Y que dijo Samson ahora: “Reconocemos que el parque de Cincinnati abrió muchos años antes que el de los Marlins. Permanecemos confiados en que Miami será una sede futura del Juego de las Estrellas’’.

Lo cierto es que para esta ocasión no hay excusa que valga, pero las Mayores están prestas a anunciar que el Juego de las Estrellas del 2015 tendrá lugar en el Great American Ballpark. La casa de los Rojos huele a béisbol y su historia por los cuatro costados, con un equipo emblemático y luminarias de primera línea como Joey Votto, Brandon Phillips y Jay Bruce, y si estiramos la lista, hasta el cubano Aroldis Chapman. No por gusto será la quinta vez que Cincinnati acoge el encuentro de los mejores entre los mejores.

Miami ya no juega en el estadio de los siete nombres, pero la novedad es cosa del pasado y la realidad no es otra que la de una organización vista con reticencia por el resto del mundo del béisbol. Los Marlins son apenas una promesa con un roster repleto de jugadores inexpertos y un mánager al que no le faltan ganas y pasión, pero que carece de la experiencia y el reconocimiento necesarios para imponerse en un ambiente demasiado competitivo.

Aún se desconoce como responderá la base de fanáticos cuando llegue el momento de renovar los abonos de temporada y comprar los boletos individuales. De ahí que la gran carpa haya preferido montar su espectáculo, mezcla de mimo al deporte y al dólar corporativo, al parque de los Rojos y no a un edificio que, si bien resplandece en los confines de su espacio, tampoco ha generado ese revivir económico y social esperados en los alrededores de una comunidad deprimida.

Los Marlins tendrán que esperar su oportunidad para el 2017, cuando se vuelva a seleccionar otra sede en la Liga Nacional. Quién sabe si para esa época las cosas han cambiado y Miami cuenta con un equipo de primera línea en un enclave próspero. Después de todo, soñar no cuesta nada.

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