Los Miami Dolphins intensificaron esta semana su campaña pública para lograr una renovación del estadio financiada mediante impuestos, comprando anuncios de página completa contra su principal crítico, y tratando de distanciar su plan de la impopular operación de los Marlins.
El equipo compró el martes un anuncio en The Miami Herald y El Nuevo Herald, fustigando las críticas del magnate automovilístico Norman Braman al acuerdo sobre el Estadio Sun Life, en virtud del cual la Florida y Miami-Dade dividirían los costos con el propietario, Stephen Ross, para realizar una renovación de $400 millones. Los Dolphins pagarían al menos $201 millones, y los contribuyentes utilizarían fondos estatales y un impuesto más elevado sobre los hoteles de Miami-Dade para pagar $199 millones.
En una hoja informativa enviada a los medios de comunicación la mañana del martes, los Dolphins enumeraron las maneras en que su acuerdo difiere de la oferta de los Marlins en el 2009. Primero: Ross, un multimillonario promotor inmobiliario, usaría fondos privados para financiar al menos el 51 por ciento del proyecto del Sun Life, en comparación con menos del 25 por ciento aportado por el dueño de los Marlins, Jeff Loria. En segundo lugar, el Sun Life ayudaría a la economía más de lo que lo hace el parque de los Marlins.
El hecho de que los Marlins hicieran un mal negocio, no significa que debamos oponernos a un buen negocio donde al menos la mayor parte del costo se paga de fuentes privadas, y se crean más de 4,000 puestos de trabajo locales tan solo durante la construcción, afirma la hoja informativa. Y mientras que el estadio de los Dolphins en Miami Gardens ha sido sede de dos Super Bowls desde el año 2007, y está compitiendo por lograr el juego del 2016, el Estadio de los Marlins no genera la capacidad de atraer eventos deportivos de clase mundial con excepción de la Serie Mundial de vez en cuando en dependencia del éxito del equipo.
Los equipos de la NFL juegan al año ocho partidos en casa si no llegan a los playoffs, mientras que los equipos de béisbol juegan 81.
Miami y Miami-Dade les construyeron a los Marlins un estadio de $640 millones en el sitio de la antigua sede de los Dolphins, en el Orange Bowl, en la Pequeña Habana. Los Marlins contribuyeron con cerca de $120 millones y se comprometieron a pagar entre $2.5 millones y $4.9 millones al año, durante 35 años, para devolver los $35 millones de la deuda que el condado tomó en préstamo para el estadio. Como es un estadio de propiedad pública, el estadio de béisbol de los Marlins no paga impuestos a la propiedad. La mayor parte del dinero público provino de los impuestos hoteleros de Miami-Dade, junto con $50 millones de deuda vinculada al fondo general del condado.
El Sun Life es de propiedad privada y paga a Miami-Dade $3 millones al año en impuestos a la propiedad. En la actualidad recibe $2 millones del programa de la Florida para estadios, una subvención vinculada a la conversión del campo de fútbol en campo de béisbol durante la década de 1990, cuando los Marlins jugaban allí. Los Dolphins también pagaron un segundo anuncio a toda página con citas de importantes empresarios hoteleros de Miami-Dade en apoyo al plan del estadio. Entre ellos: Donald Trump, cuya compañía ha adquirido recientemente el centro turístico de golf de Doral. El compromiso de Steve Ross de modernizar el estadio Sun Life al tiempo que cubre la mayor parte de los costos de construcción es lo apropiado para Miami-Dade, dice Trump en el anuncio.





























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