La cubanoamericana Dolores Prida, una de las voces femeninas más reconocidas en el periodismo hispano, falleció el domingo a los 69 años de edad en Nueva York, víctima de un paro respiratorio.
Reconocida por su audacia, precisión y humor sencillo pero inteligente, Prida abrió puertas en la comunidad con su dedicación y compromiso profesional. Supo orientar a las mujeres de toda condición con su famosa columna de opinión “Dolores Dice”, publicada en la revista Latina.
Prida nació en la ciudad cubana de Caibarién, ubicada en la zona central de la isla, el 5 de septiembre de 1943. Abandonó la isla dos años después del triunfo de la revolución comunista de Fidel Castro. Fue la mayor de tres hermanas. En Nueva York estudió en el Hunter College.
Prida publicó exitosamente en diferentes medios, con una trayectoria tan íntegra como constante en las páginas del New York Daily News, El Diario La Prensa y el servicio de información del Foro Nacional Puertorriqueño, entre otros.
Su gran talento y capacidad creativa también halló un terreno fértil en el teatro y la dramaturgia. En este contexto su nombre cobró aún más notoriedad con piezas como Beautiful Señoritas (1977); Coser y Cantar (1981); y Botánica (1991).
“Dolores me deja el gran vacío que ocupaba esa alma linda que respeta y sabe dialogar. Aún en momentos de posiciones encontradas, fue una mujer aferrada a los principios y a la tolerancia, a saber escuchar”, comentó a El Nuevo Herald, Justo J. Sánchez, ex editor cultural de El Diario La Prensa. “Nos unían los estudios feministas: rescatar a la mujer del margen ignominioso. Nos interesaba la experiencia hispana, que ella llamaba ‘latina’, en Estados Unidos”.
La muerte de Prida ocurrió poco después de haber asistido a una importante actividad de la organización LIPS, que ayuda a trazar planes y objetivos para la superación de la población femenina.
Admirada y respetada por su calidad humana y compromiso con la verdad, Prida fue recordada como una mujer bondadosa y visionaria, amante de la verdad y la paz.
La jueza Sonia Sotomayor calificó a Prida como una persona que inspiró a pensar profundamente en la cultura hispana. “La vamos a extrañar", dijo Sotomayor en declaraciones al periódico La Opinión.
La última columna de Prida en El Diario de Nueva York fue titulada Tiros por la culata y escopetas bajo la almohada. Fiel a su estilo, propuso una toma de conciencia eficaz y oportuna para acabar con los tiroteos y el comercio indiscriminado de armas en Estados Unidos.
“Señoras y señores, es tiempo de cambiar. El camino es largo y cuesta arriba, pero hay que empezar por alguna parte”, escribió Prida. “Agarren el teléfono o envíen un correo electrónico o escriban una carta con papel y pluma o envíen señales de humo a su congresista y senador en Washington y déjenle saber lo que ustedes piensan al respecto”.
A Prida le sobreviven sus hermanas Lourdes Diharce y María Aristizábal así como dos sobrinos.






























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