JERUSALEN -- Yair Lapid, dirigente del partido de centro israelí Yeash Atid que hizo un espectacular ingreso al Parlamento al obtener 19 escaños con menos de un año de existencia, excluyó este miércoles participar en un frente común de oposición de izquierda para evitar que Benjamin Netanyahu permanezca en el poder.
“Escuché hablar de un bloque anti primer ministro’ Netanyahu, de derecha; sugiero que se saque eso de la mesa. No habrá bloque, ello no sucederá”, afirmó Lapid en una corta alocución al día siguiente de las elecciones legislativas.
De esta manera Lapid anunció claramente su intención de aliarse con Netanyahu en un futuro gobierno.
El jefe del nuevo partido centrista declaró estar “contento de escuchar al primer ministro apropiarse en su discurso de todo lo que decimos desde hace un año sobre la igualdad y la necesidad de proteger a las clases medias ayudándolas para la vivienda y la educación”.
“El resultado de las elecciones es claro: hay que trabajar juntos”, dijo Lapid, que hizo de la clase media su principal tema de campaña.
El bloque de derecha encabezado por el Likud e Israel Beiteinu y el bloque de partidos de centro y de izquierda obtienen ambos 60 escaños luego de escrutados el 99.5 por ciento de los votos, según las cifras publicadas el miércoles por la comisión electoral.
Netanyahu prometió públicamente el miércoles dar la prioridad a los temas sociales y económicos, principales puntos del programa de Yaid Lapid, y reafirmó que deseaba constituir un gobierno “lo más amplio posible”.
Lapid es hijo de un exministro de Justicia, quien también era periodista, Yosef “Tommy” Lapid, y dirigió el partido laico hostil a los ultraortodoxos Shinui, el cual había logrado obtener 15 bancas en el 2003, antes de venirse abajo.
Tras trabajar en la televisión, Yair Lapid, ex editorialista del diario Yediot Aharonot, abandonó el periodismo hace un año para dedicarse a lanzar un nuevo partido y preparar las elecciones legislativas.
Lapid basó su campaña electoral en los derechos de los laicos y la defensa de la clase media, que salió a la calle, en particular en Tel Aviv, durante el verano del 2011, tras una subida de los alquileres.
Entre las reivindicaciones de este movimiento de protesta figuraba la construcción masiva de viviendas de alquiler a bajo precio, el alza del salario mínimo, la imposición a los apartamentos desocupados y la escuela gratuita.
“No somos un partido de centroizquierda, somos un partido de centro-centro”, declaró Lapid este mes.



























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