Tras poco más de dos horas de debate, la Comisión de Miami-Dade aprobó el miércoles, por mayoría de 9 a 4, una resolución que insta a la Legislatura de Florida a autorizar el uso de fondos públicos para financiar la modernización del estadio de los Dolphins.
El equipo de football busca que la Legislatura autorice un incremento impositivo al alojamiento hotelero y un descuento adicional de $3 millones por las ventas que genera el estadio.
La resolución, presentada por la comisionada Barbara Jordan, fue aprobada con el voto favorable de ésta y otros ocho comisionados: la vicepresidenta Lynda Bell, Bruno Barreiro, José Pepe Díaz, Audrey Edmonson, Sally Heyman, Jean Monestime, Dennis Moss y Juan Carlos Zapata.
Quienes votaron en contra fueron la presidenta Rebeca Sosa, Esteban Bovo, Javier Souto, y Xavier Suárez.
El director ejecutivo de los Dolphins, Mike Dee, expresó su satisfacción y dijo que la resolución condal significará un importante mensaje para los legisladores estatales.
Estamos muy contentos con que [la resolución] haya pasado, dijo Dee tras la audiencia pública. Hay que celebrar este paso y ahora tenemos que continuar nuestro trabajo y llevar la propuesta a Tallahassee.
Durante su presentación, Dee aseguró que de los $400 millones que demanda la remodelación, la mayor parte ($201 millones) será aportada por el sector privado y $199 millones con fondos que no provienen de los contribuyentes de Miami-Dade, sino de impuestos recolectados a los turistas. También enfatizó que cualquier costo adicional será asumido íntegramente por el equipo.
La resolución destaca que la remodelación posibilitará que Miami Dade cuente con un estadio de clase mundial capaz de ser seleccionado como sede de las Bodas de Oro del Super Bowl en el 2016, lo que generaría un impacto de unos $300 millones sólo por ese evento-, además de crear 3,700 empleos temporales por las obras y 1,100 trabajos permanentes.
Aunque votó en contra de la resolución, Sosa dijo durante su intervención que era injusto comparar la solicitud de los Dolphins con la que hace tres años realizó el equipo de béisbol de los Marlins.
En aquella oportunidad el Condado y la Ciudad de Miami firmaron contratos que permitieron a los Marlins el uso de dinero de los contribuyentes para la construcción de su estadio en La Pequeña Habana. La indignación pública fue tal que en el 2011 provocó la revocación del entonces alcalde condal Carlos Alvarez.
Sin embargo, quienes defendieron la posición de los Dolphins enfatizaron que se trataba de una propuesta distinta a la de los Marlins.
Estos no son los Marlins, dijo Heyman, quien en el 2009 votó contra el acuerdo con el equipo de béisbol. Esto es completamente diferente.
Por su parte, Bovo enfatizó que sentía una necesidad de estar mejor informado sobre los detalles de lo que podría significar un acuerdo con los Dolphins, lo cual lo llevó a votar en contra.
Me sentiría más cómodo si es que el alcalde se sentara con nosotros y nos ofreciera mayores detalles [ ] para tomar una decisión estando más informados, dijo Bovo.





























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