Paris -- La Alta Costura, que hace unos años, golpeada por la crisis, veía su futuro con incertidumbre, goza ahora de buena salud, gracias a las firmas históricas que se adaptan a una nueva clientela, sobre todo de países emergentes como Brasil y Rusia, y a la pasión de nuevos diseñadores.
El empresario francés Didier Grumbach, que preside la Federación Francesa de la Costura, señaló que “nunca ha habido tantos nuevos clientes como ahora”, tanto para la Alta Costura, donde los vestidos pueden costar varios cientos de miles de euros, como para el prêt- a- porter de lujo, que ofrece ropa por unos 15,000 euros.
No hay cifras que cuantifiquen la multimillonaria industria de la moda, ni mucho menos a la selecta Alta Costura. Pero este sector, prohibitivo para la mayoría de los mortales, pero que hace soñar a mujeres en el mundo entero, saborea una recuperación, dijo con optimismo el presidente de la casa Dior, Sidney Toledano.
La división Couture de Dior tuvo un “año excelente”, con nuevos clientes, especialmente de Asia y Sudamérica, dijo Toledano, quien se congratuló de que también en Estados Unidos se registró un notable repunte “del consumo de lujo”.
El jefe de Dior, cuyos beneficios se incrementaron más de un 20% el año pasado, subrayó que la casa tiene “cada vez más clientes jóvenes”, gracias sobre todo a Raf Simons, el nuevo director creativo, que propone colecciones lujosas pero fáciles de usar, a diferencia del talentoso pero extravagante John Galliano, despedido en el 2011.
La nueva clientela viene también del Medio Oriente y del Lejano Oriente, como China, se comprobó durante estos cuatro días de desfiles, que concluyeron este jueves.
“En Asia hay mucho dinero nuevo”, observó Emily Hwang, una inversora de Singapur, que confió a la AFP que había descubierto la Alta Costura hace poco, y que se había convertido en cliente de las casas emblemáticas, como Dior y Chanel, pero también de nuevos diseñadores, como Alexandre Vauthier y Julien Fourié.
A esta buena salud del sector más ostentoso y caro de la moda contribuyen también los nuevos diseñadores invitados por la Cámara Sindical de Alta Costura, que organiza los desfiles y establece los estrictos criterios para el título “casa de costura”.
En estas pasarelas, que concluyen el jueves, participaron, al lado de las casas históricas, como Dior y Chanel, muchos creadores jóvenes, como el brasileño Gustavo Lins (ateliergustavolins).





























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