Dos años después de que un cable de fibra óptica llegara a Cuba desde Venezuela, y por lo menos cinco meses después de que fuera activado, La Habana confirmó que el ALBA-1 está funcionando; pero advirtió que eso no significa que los habitantes de la isla tendrán más acceso a la internet.
Una breve nota de ETECSA, el monopolio de telecomunicaciones del gobierno cubano, publicada en la edición del jueves del periódico Granma fue el primer comentario oficial detallado sobre las operaciones del cable desde que llegó a la isla.
El cable de 1,000 millas “está operativo desde el mes de agosto del 2012, inicialmente cursando tráfico de voz correspondiente a telefonía internacional”, según reportó la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A.
Y el 10 de enero los técnicos “comenzaron a ejecutar las pruebas de calidad de tráfico de internet sobre dicho sistema”, agregó. “Las mismas se realizan utilizando tráfico real desde y hacia Cuba, con el fin de normalizar esta vía de comunicación”.
Pero incluso después de que el cable esté completamente operacional, eso “no significará que automáticamente se multipliquen las posibilidades de acceso” a internet, advirtió, porque el sistema necesitará mejoras generalizadas que tendrán que ser costeadas con las escasas divisas del país.
Cuba tiene uno de los índices de conectividad a internet más bajos del Hemisferio Occidental, y que se cree que es inferior al de Haití. Sin embargo, es difícil determinar las cifras exactas porque el gobierno reporta a aquellos que sólo tienen acceso a un sistema interno de la isla conocido como “intranet”.
El gobierno ha culpado repetidas veces a las sanciones económicas de Estados Unidos por la ausencia anterior de un cable de fibra óptica y por la lentitud y los altos precios del acceso a internet. Una cuenta legal en la isla cuesta más de $100 al mes, mientras que el acceso en el mercado negro oscila entre los $20 y $40 al mes.
Varios funcionarios de EEUU y ex funcionarios cubanos, conocedores de la situación, han dicho que Fidel Castro rechazó una oferta de compañías estadounidenses de telecomunicaciones de instalar un cable de fibra óptica de La Habana a la Florida luego de que el huracán Andrew dañó un cable submarino entre ambos países en 1992.
Hasta este mes, ETECSA estaba operando todo el tráfico de internet a través de tres satélites que tienen conexiones lentas. El tráfico de EEUU a Cuba, por ejemplo, tenía que viajar alrededor de 43,000 millas, primero hasta los satélites y luego de vuelta hacia abajo.
El cable Alba-1, de 1,000 millas de longitud y con un valor de $70 millones, financiado por el gobierno venezolano y construido por una compañía francesa, fue terminado en febrero del 2011 y diseñado para expandir el acceso de Cuba a internet.
Pero los funcionarios del gobierno nunca explicaron por qué el cable no había sido activado, haciendo vagas referencias en ocasiones a “problemas técnicos” sin decir una palabra acerca de reportes que circulaban por la isla de que varios funcionarios de ETECSA habían sido encarcelados por corrupción en relación con el proyecto.






























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