Orlando “Peruchín’’ Cepeda ya no tiene la fuerza y la gracia con las cuales solía brillar en los terrenos de Grandes Ligas, pero sí cuenta con el deseo de ayudar a una noble causa como la del Hospital Infantil Joe DiMaggio, cuya fundación celebra este fin de semana el Juego de Leyendas.
El miembro del Salón de la Fama, y orgullo de Puerto Rico y América Latina, será uno de los más de 30 ex jugadores que animarán un partido que cumple su aniversario 25 y que año tras año ha recaudado miles de dólares destinados a apoyar los niños y sus familias en situaciones médicas difíciles. Por eso, cuando lo invitaron, Cepeda no lo dudó para viajar al sur de la Florida.
Junto a grandes como Bert Campaneris, Andre Dawson, Cookie Rojas, Tony Taylor y José Cardenal, entre otros, “Peruchín’’ volverá a mostrar su talento y compartir recuerdos de una vida llena de luces y sombras, pero de una calidad humana increíble. El majestuoso boricua habló de todo esto en entrevista con ESPN Radio Miami y El Nuevo Herald.
Usted vivió la época de oro del béisbol puertorriqueño, ¿cómo ve el momento actual de la pelota en la isla?
“Es un poco triste que Puerto Rico viva un momento así, porque el talento abundaba y la gente jugaba en las calles, pero tengo fe de que el ciclo se revierta y vuelvan los buenos tiempos’’.
Siempre se confesó admirador de Orestes Miñoso…
“Claro, él era nuestro ídolo, mío, de Clemente. Siempre he dicho que Miñoso es el Jackie Robinson de los peloteros latinos. Cuando yo llegué a este país en 1956 y lo conocí para mi fue lo más grande y todavía lo es. Debe estar en el Salón de la Fama y no sólo por sus números sino por su aporte al legado latino, por ser una estrella de verdad en todo el sentido de la palabra. La primera gran estrella latina’’.
En 1967 fue campeón de la Serie Mundial y Jugador Más Valioso. ¿Qué recuerda de esa campaña?
“Fue un momento extraordinario. A mí me habían cambiado de los Gigantes, porque decían que yo estaba listo por un problema de la rodilla y muchos no confiaban en mí, pero logré esos grandes números en San Luis’’.
Hablando de San Luis, recientemente perdió una leyenda como Stan Musial.
“Es algo muy triste. Tuve la dicha de jugar contra él desde el 58 hasta el 63, pero fue tremendo pelotero y un gran ser humano dentro y fuera del terreno. Un hombre en esencia bueno’’.
Cuando usted debutó los latinos eran una rareza en las Mayores. Ahora no se puede hablar del juego sin mencionarlos.
“Así mismo, cuando llegué creo que habíamos sólo cinco latinos en la Liga Nacional. Clemente, Felipe Alou, Tony Taylor… Nunca olvidaré una frase que me dijo Al Kaline el año pasado: si no fuera por los peloteros latinos, el béisbol de Grandes Ligas estaría por el piso’’.
¿Qué representa este juego de veteranos a beneficio del Hospital Joe Dimaggio?
“Es una obra extraordinaria y yo me siento más que bendecido de participar en algo que lleva el nombre de ese grande y que sirve para ayudar a los niños. Es muy importante que los ex peloteros estemos involucrados en cosas así. Muchos niños no tienen las facilidades económicas y nosotros ponemos un granito de arena para un bien mayor’’.




























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