La única forma de vender una propiedad en un tiempo apropiado es ofrecerla a un precio que corresponda a la realidad del mercado donde la misma sale a la venta. No existe una fórmula secreta ni mucho menos un conjuro mágico para lograrlo.
En ocasiones los lectores me formulan la pregunta como si se tratara de un secreto impenetrable. No hay tal, siempre repito. Todo radica en usar la lógica en cada momento.
Los vendedores de propiedades residenciales, como casas y condominios, siempre me preguntan si pintando la propiedad con colores neutrales, cambiando alfombras, puliendo pisos, remodelando cocinas y baños pueden acortar el tiempo de su propiedad en el mercado, al captar más rápido la atención de los compradores.
Es innegable que cuando un comprador potencial, que sea serio en su objetivo, entra en contacto con una vivienda bien presentada y atendida, es muy probable que de inmediato esté dispuesto a someter una oferta de compra por ella si la misma se ajusta a sus necesidades y su precio está acorde con el de otras propiedades equivalentes en el mercado. Pero si el precio es irracional, ni aunque el inmueble esté pintado de verde con pinticas negras logrará llamar la atención.
Cuando alguien vaya a vender una vivienda, sea casa o condominio, ante todo tiene que realizar un análisis de mercado y ver si le conviene o no continuar con la transacción al precio que realmente puede lograr vender la misma. Una vez hecho esto se puede comenzar a limpiar la propiedad y ponerla atractiva.
Recuerde que el color que a usted le agrada para pintar las paredes interiores no siempre tiene que agradarle a quien vaya a comprar la propiedad. Así que limítese a colores claros y neutrales (blanco o beige), los cuales además, dan sensación de espacio. En cuanto a las paredes exteriores, sea parco con el color. No aplique verdes, azules o rosados intensos. Tal vez a usted le agraden; pero no son muy comerciales.
Es preferible limpiar bien las paredes de la casa, las alfombras, las losas del piso, la cocina, los baños, en fin la casa en general y repintar los aleros del techo.
Se debe recoger el patio, botar trastos, mantener la hierba cortada y los árboles podados. Se debe impresionar; pero no excederse en gastos que luego obstaculicen negociar una oferta.
En cuanto a propiedades comerciales se refiere, pues acá hay poco que decir: valor de mercado por pie cuadrado en relación directa a la localización del inmueble. Lo demás es circunstancial y en ocasiones hasta irrelevante.
Si de propiedades de ingreso se trata, agréguele a la fórmula anterior las condiciones físicas en que se halle la propiedad, ingreso de la misma, estabilidad del inquilinato, facilidades para administrarla y ante todo: localización.
Hay una regla que debe estar presente en la mente de todo vendedor de propiedades inmuebles, la cual se ajusta a todo lo relacionado con la presentación de un producto y, por qué no, hasta de una persona: “Es imposible causar una segunda, primera buena impresión.”
J. A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración’’. tony@ruanobrokers.com



























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