La noche del viernes fue de dos ganadores en la Arena American Airlines.
Miami venció con absoluta facilidad 110-88 a Detroit, pero si el éxito del equipo de casa era esperado, muy pocos en el edificio contaban con que el fanático Michael Drysh encestara desde media cancha un disparo que le convirtió en el dichoso propietario de un cheque por $75,000 como parte de la promoción de una compañía de productos de protección para labios y logró además que la Fundación de LeBron James para la Niñez recibiera otra cifra igual.
Su enceste, sin duda, hizo que la actuación dominante del Heat pasara a un segundo plano y que el propio LeBron se olvidara de cualquier protocolo y corriera a abrazar a Drysh -ambos rodaron por el piso- poco antes de que finalizara el tercer período, momento para el que los Pistons nada tenían que hacer salvo completar los agónicos minutos que les separaban del cierre.
“Me había preparado para este momento’’, bromeó un feliz Drysh, quien lanzó un gancho sin tomar mucha puntería. “LeBron abrazándome, tremendo’’.
Pero más allá de ese momento inusual, la noche tuvo un sabor a revancha, porque la última vez que se vieron las caras, los Pistons trataron de manera irreverente a los campeones defensores de la NBA.
Liderado por un Dwyane Wade que parece haber recuperado la efectividad de su juventud, Miami limpió la afrenta de un fracaso sufrido el 28 de diciembre y extendió a cuatro una racha de triunfos delante de 19,600 aficionados.
Wade, que venía de tener su mejor actuación ofensiva con 38 puntos contra Toronto, volvió a desatar su ataque al finalizar con 29 cartones y siete asistencias, y si no sumó más fue debido a que el coach Erik Spoelstra le premió con mucho tiempo de descanso. Baste decir que en la primera mitad contaba con 17 a su cuenta.
“Ese tiro [el de Drysh] fue algo irreal, hombre’’, expresó Wade. “Nosotros estamos jugando bien. Tuvimos algunos problemas de defensa al comienzo, pero luego los corregimos. Ofensivamente estamos en el camino correcto’’.
James también estuvo a la altura con 23 unidades y siete asistencias, mientras Chris Bosh colaboraba con 14 y siete rebotes para que el Heat se colocara a 16 juegos por encima de la marca de .500.
Detroit comenzó bien agresivo gracias al dominio de su centro Greg Monroe, el mejor de los visitantes con 31 puntos, y terminó el tiempo inicial 31-30 delante en el marcador, pero a partir del segundo parcial el Heat apretó el acelerador y no permitió libertades a los Pistons con una defensa asfixiante. Ningún otro jugador de los Pistons pasó más allá de los 12 cartones.
Y como última nota, al fin debutó y logró su priemera canasta para Miami el “Hombre Pájaro’’, Chris Anderson




























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