Más de una década después de que la niña mofletuda que estaba bajo su custodia estatal desapareciera, provocando una extensa investigación policial y grandes reformas de la agencia de bienestar infantil de la Florida, Geralyn Graham se salvó de una acusación de asesinato por el voto de un jurado.
Pero Graham no escapará a su castigo.
Los 12 jurados de Miami-Dade, muchos de ellos emocionalmente exhaustos tras dos días de deliberaciones, estuvieron de acuerdo en que Graham abusó y secuestró a Rilya Wilson. Graham, quien será sentenciada el 10 de febrero, podría ser condenada a cadena perpetua por el cargo de secuestro.
Lo más probable es que Graham, de 67 años, morirá en la cárcel. El cadáver de Rilya no se ha encontrado nunca.
Hay muchas maneras de conseguir que se haga justicia, y el hecho de que ellos no la encontraron culpable del cargo de asesinato no significa que no se hizo justicia a Rilya Wilson, dijo el fiscal de Miami-Dade Joshua. Pero podemos asegurar que esta mujer no salga nunca del sistema carcelario, y eso asegurará que se hizo justicia.
No obstante, los jurados entrevistados por The Miami Herald salieron sintiéndose frustrados por la única de ellos que se mantuvo firme en que no existe evidencia sólida alguna de que Graham matara a Rilya.
Una jurado que votó a favor de su culpabilidad dijo que Graham fue la última persona que vio a la niña, y sus múltiples mentiras sobre lo ocurrido a Rilya ayudaron a convencerla de la culpabilidad de la mujer.
Fue algo muy intenso. Hicimos lo mejor que pudimos, pero no podemos forzar a nadie, eso viola las reglas, dijo entre lágrimas. Es algo muy triste. Esta niña no le importó a nadie desde el principio.
Otro jurado dijo que el grupo revisó cuidadosamente el testimonio y estuvo de acuerdo. Ella no podía ver la evidencia como la veíamos los demás, dijo de la persona que no estuvo de acuerdo.
El Departamento de Niños y Familias de la Florida (DCF) colocó a Rilya, nacida de una madre adicta al crack, en casa de Graham en Kendall a principios del 2000. No fue hasta abril del 2002 que un trabajador social descubrió que la niña ya no estaba allí.
Graham insistió que una empleada del DCF una mujer alta, de tez clara y acento caribeño se había llevado a la niña para una evaluación de salud mental y nunca regresó.
En el furor resultante, los investigadores descubrieron que la trabajadora social de Rilya, Deborah Muskelly, no había visitado la casa de Graham en más de un año. Muskelly fue convicta más tarde por fraude relacionado con su trabajo del DCF.
Poco después, Graham fue arrestada y, en febrero del 2003, un jurado la halló culpable de fraude por usar la identificación de una amistad suya para comprar un SUV. Menos de un año después, en base a declaraciones acusatorias de su pareja de hecho, Graham fue acusada de abuso infantil con agravantes con respecto a Rilya.
Su pareja, Pamela Graham, que no es familia suya, acordó declararse culpable de un cargo menor de negligencia infantil.
La convicción de Graham no resultó fácil: sin una confesión a la policía, sin testigos oculares, sin cadáver ni evidencia forense, la fiscalía tuvo que crear un caso circunstancial.





























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