Visto desde afuera, el Departamento de Policía de Miami parece perpetuamente acosado por los escándalos; el más reciente es el arresto el miércoles de un veterano agente acusado de extorsión, apenas días después de que un sargento de la división de narcóticos fuera convicto de corrupción en un bochornoso juicio federal donde un grupo de detectives veteranos se enfrentaron a su propio jefe.
Pero funcionarios de la policía y la Ciudad afirman que la última serie de arrestos e investigaciones ocurrida contra el telón de fondo de una pesquisa en curso del Departamento de Justicia sobre siete tiroteos policiales que resultaron en muertes está eclipsando los recientes esfuerzos del jefe de policía, Manuel Orosa, de purgar el departamento de malos policías.
No podemos seguir a todos los policías 24/7, dijo Orosa, quien asumió formalmente la jefatura hace 13 meses. Estamos haciendo todo lo posible para asegurar que nuestros agentes se comportan correctamente.
Eso ha incluido añadir a otros cinco detectives a la Unidad de Asuntos Internos del departamento, la cual ha estado trabajando mano a mano con el FBI en su presente investigación de hasta 10 agentes de quienes se sospecha que, entre otros delitos cometidos, brindaban protección a una pandilla de juego ilícito de Liberty City.
El primero de estos agentes, Nathaniel Dauphin, de 41 años, fue arrestado el miércoles por un cargo de extorsión, acusado de haber ayudado en su tiempo libre a organizar una escuadra de protección para una operación de apuestas deportivas ilegales que operaba en Players Choice Barber Shop en Liberty City.
Los detectives de Asuntos Internos también colaboraron con el FBI en el 2010, en la investigación del sargento Raúl Iglesias, detective de narcóticos que fue convicto el 18 de enero de ocho delitos de mayor cuantía, incluyendo obstrucción de justicia y apropiación de las drogas de un sospechoso. Un segundo detective, Roberto Asanza, se declaró culpable de cargos de droga de menor cuantía relacionados con la misma investigación, y luego testificó en contra de Iglesias, lo mismo que otros cuatro detectives que trabajaron en su equipo.
Los agentes de Asuntos Internos de Miami empezaron a colaborar con el FBI en el 2009 como parte del Equipo de Trabajo contra la Corrupción del Area de Miami, un equipo que incluye además agentes de Hialeah y Miami Beach, así como agentes de la Oficina de Asuntos Internos del Servicio de Aduanas y la Patrulla Fronteriza. El equipo de trabajo, creado cuando el predecesor de Orosa, Miguel Exposito, era jefe de policía, se centra tanto en la corrupción policial como en la gubernamental. Se trata del mayor equipo anticorrupción del FBI en todo el país, indicó John Jiménez, el agente especial de supervisión a cargo de su administración.
De los nueve agentes de la Policía de Miami arrestados desde el 2010, siete han sido capturados por el equipo del FBI.
Jiménez señaló que la participación en el equipo puede ser peligrosa políticamente para los departamentos de policía, porque el equipo de trabajo puede acabar desenterrando información embarazosa. Estamos muy orgullosos del hecho de que los departamentos de policía estén dispuestos a participar, comentó.





























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