Consuelo Connie Alvarez se siente orgullosa de que en su negocio se respire ambiente de hogar. En medio de las instalaciones de la fábrica de muebles Le Jeune Upholstery, en el Bird Road Art District de Miami, creó su propio territorio: una pequeña cocina, con su colección de platos y cerámicas, donde a diario prepara la comida para su familia y para los clientes a quienes les gusta hacer sus citas hacia la hora del medio día para así tener la oportunidad de sentarse con ellos a la mesa y disfrutar de sus ya reconocidas creaciones vegetarianas.
Cuando mis hijos están reunidos con clientes, mi esposo cierra la puerta de la cocina, pero yo vuelvo a abrirla para que ellos sientan el aroma de las hierbas y la comida fresca, así se provocan y yo los invito a almorzar con nosotros; es cuando mis hijos hacen los mejores negocios, confesó entre risas.
Muchos se lo agradecen con notas. Entre ellas, guarda una de hace varios años de Lili Estefan, quien aparte de elogiar la comodidad de los sillones que le fabricaron para el programa El gordo y la flaca, también recordó el jugo de mango de la jefa de la cocina.
Hasta allí llegó también, en el 2010, el diseñador David Bromstad, presentador del programa Color Splash, de HGTV, quien desde allí coordinó parte del proceso de transformación de un simple comedor en un vibrante espacio gracias al color y al retapizado de los muebles.
Es ahora cuando Connie, de 75 años, y su esposo Osmundo Alvarez, de 81, pueden disfrutar de lo que lograron con años de trabajo duro. Sus hijos Alex, de 41 años; Fernando, de 45, y Gerardo, de 49, llevan las riendas del negocio. Sin embargo, la pareja, que cumple 51 años de casada y tiene cinco nietos, no falta un día a la fábrica.
Me encanta venir todos los días, afirmó Connie.
Le Jeune Upholstery pasó de ser un pequeño negocio de retapizado a una fábrica de 30,000 pies cuadrados, desde donde se realiza todo el proceso de diseño y producción de muebles; cuenta con una línea propia que se vende por internet y, además, tiene como clientela principal a los diseñadores de exclusivas residencias de la ciudad, como la de Alonzo Mourning.
El negocio abrió en 1971, cuando esta pareja nacida en Cuba, que llegó a Miami a comienzos de los años 1960, hizo realidad su sueño de tener su propio negocio.
Me prestaron $2,000 en el banco y el resto se lo pagué a plazos a la persona que me vendió un pequeño negocio de tapicería que incluía la máquina de coser y las herramientas para hacer el trabajo, además de una camioneta para las entregas, con gotera incluida, recordó Osmundo.
El oficio lo habían aprendido en Camilo Furniture, un negocio que fundaron los padres de Connie en Cuba y que reabrieron en Miami. Empezaron con la restauración y tapicería de muebles antiguos. Osmundo quitaba los forros viejos y cortaba y ponía los nuevos. Connie los cosía a máquina y también atendía a la clientela.
Eramos los dos solos, no podíamos pagar a empleados. Yo lo acompañaba y lo ayudaba en las entregas, incluso embarazada de mi hijo menor, Alex, agregó Connie.




























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