Poco después de fundar la Juventud Católica Cubana en 1928, el Hermano Victorino de La Salle, hoy en camino a los altares, le indicó a uno de sus jóvenes colaboradores: “Con usted yo cuento siempre”.
Aquel joven era Manuel Bustamante, graduado de la Academia de La Salle, una de las instituciones educacionales más prestigiosas de la Cuba republicana bajo la dirección de la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Bustamante ayudó a impulsar la Juventud Católica, precursora de la Acción Católica, el movimiento laico más importante de la isla y el que más vocaciones sacerdotales produjo.
El Hermano Victorino continuó contando con su discípulo. En 1932, Bustamante formó la Asociación de Antiguos Alumnos de la Academia de La Salle y, en 1945, la Asociación de Padres de Alumnos de la renombrada academia, pese a que no tuvo hijos. En el exilio, mantuvo su compromiso para continuar la obra de San Juan Bautista de La Salle, el sacerdote francés que fundó el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, al reestablecer la asociación de ex alumnos.
“Manolo fue para nosotros una persona que vivió los valores aprendidos de los Hermanos de La Salle toda su vida”, expresó Hugo Castro, presidente de la Fundación Lasallista de Miami, también fundada por Bustamante. “El carisma del santo fundador de La Salle lo mantuvo en su completa dedicación por la educación de los niños, especialmente los mas pobres”.
Por dedicar su vida al servicio de los Hermanos de La Salle, la Asociación de Antiguos Alumnos y la Fundación Lasallista le rindieron tributo póstumo durante una misa celebrada el sábado en la Ermita de la Caridad del Cobre.
Bustamante murió en Miami a finales de diciembre. Hoy hubiera cumplido 103 años. No dejó descendencia.
Nacido en La Habana el 29 de enero de 1910, Bustamente cursó estudios de primaria y secundaria en la Academia de La Salle, graduándose en 1925. Formó parte de diferentes organizaciones lasallistas y colaboró en el establecimiento de la federación que agrupaba a todos los antiguos alumnos de los 11 colegios de La Salle, institución fundada en 1905 por hermanos llegados de Francia y Canadá.
En Cuba, integró el patronato gestor de la primera universidad lasallista en América Latina, Universidad Social Católica San Juan Bautista en La Habana. Al exiliarse, impulsó la Asociación de Antiguos Alumnos del conjunto de colegios de La Salle en Estados Unidos y otros países. En Miami creó en 1988 la Fundación Lasallista con el objetivo de ayudar en la educación, alimentación y salud de jóvenes. La fundación también apoya los colegios de La Salle que operan en La Habana y Santiago de Cuba.
En 2008, sufrió una enfermedad que eventualmente llevó a la amputación de ambas piernas. No obstante, se mantuvo activo, y al cumplir los 100 años, el Papa Benedicto XVI le concedió la Medalla Pro Ecclesia et Pontifice, en reconocimiento de su labor al servicio del apostolado seglar.
Ex alumnos de La Salle en Miami narran que cuando Bustamente y el Hermano Victorino se reencontraron fuera de Cuba, en 1961, Bustamente le preguntó a su mentor si existía alguna asociación que agrupara a los ex alumnos que se exiliaban en masa. “No Bustamante”, respondió. “Pero si usted me ayuda, la fundamos”.




























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