Port Said, Egipto -- Egipto cayó el lunes en el caos al surgir en varias ciudades del país nuevos enfrentamientos entre personas que protestaban y fuerzas de seguridad, con pocos cumpliendo con el toque de queda después de las 9 p.m. ordenado en tres provincias mientras los manifestantes tomaban las calles para maldecir al primer presidente democráticamente electo del país.
Las fuerzas militares a las que el presidente Mohammed Morsi ordenó salir el domingo a las calles para restaurar la calma, hicieron poco para enfrentar el caos, aunque no estaba claro si las tropas desafiaban las órdenes o simplemente eran incapaces de enfrentar a las multitudes. Los manifestantes subieron a los tanques en algunas ciudades, mientras que en Puerto Saíd, en el extremo norte del Canal de Suez, testigos dijeron que los soldados huyeron cuando se hicieron disparos cerca de una estación de policía a eso de las 10 p.m.
Al menos un civil resultó fatalmente alcanzado por un disparo cerca de la estación de policía y otros 11 resultaron heridos, informó la televisión estatal. Al menos 60 personas han muerto desde el sábado en las protestas.
El caos parecía similar al de hace dos años, cuando el entonces presidente Hosni Mubarak fue incapaz de poner fin a las protestas que llevaron a su renuncia 18 días después de su comienzo.
El domingo, Morsi, quien asumió hace apenas siete meses con la promesa de reformas, ordenó un toque de queda de las 9 p.m. a las 6 a.m. en un ardiente discurso en que regañó a los egipcios por las protestas. Pero un desafío festivo recibió el lunes por la noche la llegada del toque de queda, pues las mujeres y los hombres bailaban y cantaban.
“¡Oh, son las nueve en punto!” gritaban cuando llegó la hora señalada. A continuación siguieron gritando, “El toque de queda se ha ido, hijo de p...”, refiriéndose a Morsi.
Quizás el coro más común del día fue “¡Vete!”
En los canales de noticias, las pantallas se dividieron para mostrar los lugares del país envueltos en protestas y choques con las fuerzas de seguridad: Puerto Said, Suez, El Cairo y Alejandría. En la icónica Plaza Tahrir de El Cairo, donde comenzó el levantamiento contra Mubarak, un vehículo blindado de transporte de policías que fue robado se encontraba carbonizado y abandonado. Alrededor de la capital, los manifestantes intentaron entrar en los edificios del gobierno. En las ciudades que no estaban bajo el toque de queda, los residentes realizaron protestas de solidaridad a las 9 p.m.
Morsi llamó por teléfono el lunes por la noche al primer ministro Hesham Kandil para discutir las protestas, aunque el resultado de esa conversación no se hizo público. Morsi le dio al ejército la autoridad de arrestar civiles en todas las 27 provincias del país – una ironía, al ocurrir esto a dos años del día en que Morsi escapó de una prisión después de haber sido arrestado durante los levantamientos anti Mubarak.
Ciertamente, por todos los que tomaron el lunes las calles, había otros tantos que quedaron en casa pensando que Morsi no ha tenido una oportunidad de resolver los insolubles problemas económicos y la corrupción de Egipto. Ellos creen que los manifestantes deberían aceptar los resultados de las elecciones de junio que llevaron a Morsi a la presidencia y votar en las próximas elecciones parlamentarias, y eventualmente en las presidenciales.
Pero los choques del lunes continuaron la alarmante tendencia de protestas violentas que comenzaron hace dos meses. Nadie podría decir a dónde pueden llevar las manifestaciones. Y mientras que algunos dijeron que quieren que Morsi renuncie a su cargo, nadie sabe quién debería sustituirlo.



























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