Yoenis Céspedes no es un hombre supersticioso, pero eso se ríe de la llamada maldición del segundo año de novato.
Luego de una primera temporada en Grandes Ligas en la que encandiló al mundo del béisbol con su talento, el cubano se prepara para iniciar su segunda primavera con los Atléticos de Oakland sin la presión que entraña repetir los números que le permitieron pasar directamente a las Mayores sin el peligro de un descenso.
Sí, eso de la maldición lo he escuchado por ahí, pero creo que cuando uno se prepara para todo, entonces es más difícil que lo sorprendan, afirmó el jardinero cubano. El béisbol es una lucha constante con los pitchers y hay que hacer ajustes de manera constante. Si uno no pierde eso de vista, creo que nada podrá impedir que siga produciendo de la misma manera.
Cuando muchos pensaban que los Atléticos corrían un riesgo demasiado alto al otorgarle un contrato de $36 millones por cuatro temporadas a un pelotero que no se había enfrentado al pitcheo de la gran carpa, Céspedes justificó al menos en su primer año de contrato- hasta el último de los dólares invertidos en su contratación al batear para .292 con 23 cuadrangulares y 82 impulsadas en apenas 129 juegos.
Pero más allá de los números, lo que más impresionó a los expertos fue la capacidad del muchacho de la provincia Granma para realizar correcciones en la caja de bateo. Si en sus dos primeros meses de campaña Céspedes se ponchó a un ritmo acelerado y se fue tras muchas bolas alejadas de la zona de strike, en los dos últimos mostró una mayor disciplina en el plato.
No por gusto estuvo en la lista de los 10 mejores candidatos al premio de Jugador Más Valioso, ganado finalmente y con justo mérito por el venezolano Miguel Cabrera; y de no haber sido por la extraordinaria temporada de Mike Trout con los Angelinos, nadie le habría arrebatado el galardón de Novato del Año en el joven circuito.
Irónicamente, fue la segunda ocasión en que a Céspedes se le escapa un honor de Novato del Año, pues cuando irrumpió en las Series Nacionales (2003-04) en la isla tuvo una labor destacada al terminar con promedio de .302, pero el trofeo al mejor debutante se lo llevó Frank Montieth, un lanzador de los Industriales que tuvo foja de 2-3 y efectividad de 2.34.
De verdad que no puedo quejarme, porque creo que me adapté bien a esta nueva realidad, agregó el pelotero que muchos conocen como La Potencia. Cada año trae un nuevo reto. Los Atléticos han cambiado un poco y la Liga Americana se ha puesto más fuerte. Ahí está el caso de los Azulejos, pero el terreno tiene la última palabra y los jóvenes del equipo pueden aportar mucho más en el 2013.
Descrito por la prestigiosa publicación Baseball Prospectus como el pelotero más completo salido de Cuba en su generación, Céspedes viajará en un par de semanas al complejo de primavera de los Atléticos en Arizona para el comienzo de su segunda contienda en las Mayores y a una edad, 27 años, que muchos consideran la más idónea en la carrera de un pelotero.
De hecho, la proyección de varios expertos para Céspedes en el 2013 gira en torno a más de 30 jonrones y 100 impulsadas.
No vale hablar de números, porque lo primero es mantener la salud y participar en más juegos, analizó el cubano, quien sufrió algunas lesiones el año anterior. Lo único que no va a faltar es el deseo de seguir mejorando y aprendiendo.




























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