El día del juicio llegó el lunes para el reverendo Neil Doherty, un ex sacerdote del sur de la Florida acusado por varios hombres de abusar sexualmente de ellos en su juventud, cuando un juez de Broward condenó a Doherty a 15 años de prisión por el asalto sexual repetido a un niño desde mediados hasta finales de la década de 1990.
Doherty, de 69 años, parecía frágil mientras permanecía, encorvado y con grilletes, ante el juez de circuito Kenneth Gillespie, quien anunció que había dictado la pena máxima que puedo imponer bajo los términos de un acuerdo con el fiscal que el sacerdote católico caído en desgracia aceptó a principios de mes en la Corte de Circuito de Broward.
Doherty no habló cuando Gillespie le dijo que también tendría que inscribirse como delincuente sexual.
Pero Doherty sí tuvo que enfrentarse a dos de sus acusadores, que no eran las víctimas en el proceso penal, pero que declararon en audiencia pública sobre el traumático abuso sexual que Doherty les infligió hace décadas.
Dennis Montero, de 43 años, dijo que conoció a Doherty en la década de 1990, y que el sacerdote tenía fama de ayudar a los jóvenes con problemas.
El Padre Neil me dijo que me iba a ayudar, dijo Montero.
En vez de ello, declaró Montero, Doherty le hizo consumir vino y drogas hasta que se desmayó.
Cuando me desperté, dijo Montero, estaba desnudo y había sido abusado sexualmente.
Jorge Soler, de 39 años, declaró que, al igual que la víctima en el proceso penal, que no fue identificado, Soler también había sufrido un daño permanente hasta la adultez por el abuso sexual que Doherty le infligió.
Soler dijo que había sido encarcelado y enviado a una institución durante años mientras luchaba por hacer frente a lo que Doherty nos hizo a mí y a mi hermano.
Bajo los términos del acuerdo que Doherty aceptó el 14 de enero, el sacerdote no respondió a seis cargos de actos lascivos sobre un niño por supuestas y reiteradas agresiones sexuales, cometidos a mediados o finales de la década de 1990 sobre un hombre que tiene ahora 26 años de edad y vive fuera del estado.
Al no responder a los cargos, Doherty sostiene su inocencia, pero acepta la pena de una condena. Le serán reconocidos los 842 días que ha pasado en una cárcel de Broward hasta el lunes.
Aunque la víctima en el proceso penal no testificó, sí escribió una carta que fue leída en voz alta en la corte por Jeffrey Herman, abogado que representa a decenas de hombres que dicen que, cuando eran niños, fueron abusados sexualmente por Doherty y otros sacerdotes.
Que Neil Doherty vaya a la cárcel envía un mensaje claro: Usted irá a la cárcel si molesta (sexualmente) a niños, dijo Herman.
La carta de la víctima también instó a los padres a educar a sus hijos sobre los peligros del abuso sexual, y a recordar que los extraños no son necesariamente la mayor amenaza.
Era mi vecino y un miembro de confianza de la comunidad, escribió la víctima de Doherty.
El abogado de Doherty, David Bogenschutz, no negó las acusaciones contra su cliente.
Es que no puedo contrainterrogar a una carta, dijo Bogenschutz al juez.
Pero Bogenschutz presentó a un psicólogo forense que declaró que la salud física y mental de Doherty se están deteriorando de manera significativa.
El Dr. Michael Brannon dijo que los resultados de repetidas evaluaciones psicológicas realizadas al sacerdote desde alrededor del 2006 muestran que Doherty es frágil y a veces está confundido.
Su memoria se ha deteriorado de manera significativa, dijo Brannon, hasta el punto de que el sacerdote no puede recordar todos los detalles de los crímenes que se le imputan.
Brannon agregó que Doherty demuestra no reconocer sus problemas médicos, incluyendo una enfermedad del hígado y diabetes, y que se niega a admitir sus problemas emocionales, como depresión frecuente.
Agregó que Doherty se resigna a su suerte y no interactúa con otras personas en la cárcel.
Es como si no tuviera esperanza, dijo Brannon.



























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