El senador Marco Rubio, de la Florida, junto con otros siete colegas republicanos y demócratas, lanzó el lunes lo que ellos llamaron un duro pero justo plan de reforma migratoria para reforzar la seguridad fronteriza, aumentar los permisos a trabajadores transitorios y abrir un camino a la ciudadanía para millones de los que se encuentran ilegalmente en el país.
El plan de cinco páginas de la bipartidista Banda de los Ocho contiene la mayor parte de los conceptos clave que Rubio promocionó durante el mes pasado, ganando el apoyo de comentaristas conservadores. Los senadores, que siguen trabajando en los detalles cada vez más importantes, desean elaborar una legislación para marzo y votar sobre ella en agosto.
La propuesta más controversial consiste en dar un camino a la residencia e incluso a la ciudadanía a muchos de los aproximadamente 11 millones de inmigrantes ilegales en Estados Unidos. Se estima que 825,000 viven en la Florida.
Mientras que algunos conservadores lo llaman amnistía, Rubio dice que no lo es, porque los inmigrantes se verían penalizados. Tendrían que pagar multas, impuestos atrasados y someterse a una verificación de antecedentes penales: una propuesta similar a la presentada por el presidente Barack Obama en mayo del 2011.
Esta es un gran paso, dijo el lunes Jay Carney, portavoz de la Casa Blanca.
Rubio dijo que los legisladores no tienen más remedio que legalizar el estatus migratorio de los que vinieron o permanecen aquí ilegalmente.
No podemos reunir a millones de personas y deportarlas, escribió Rubio el domingo en Las Vegas Review Journal, el periódico local del líder demócrata del Senado, Harry Reid.
Pero tampoco podemos arreglar nuestro quebrantado sistema de inmigración si se ofrecen incentivos para que la gente venga aquí ilegalmente, que es precisamente la señal que una amnistía general enviaría, escribió Rubio.
Los inmigrantes indocumentados a los que se les permitiera quedarse, permanecerían bajo un estatus de prueba legal por un período aún sin determinar. No tendrían acceso a asistencia social durante ese tiempo. Tampoco serían elegibles para recibir una tarjeta de residentes hasta que 1) los que siguieron las reglas tuvieran su oportunidad primero, y 2) se verifique que las fronteras son seguras.
La verificación de la seguridad fronteriza, de acuerdo con los senadores, sería hecha por una comisión integrada por gobernadores, procuradores generales y líderes comunitarios que vivan a lo largo de la frontera suroeste.
Las preocupaciones republicanas sobre la seguridad fronteriza y la amnistía contribuyeron a echar por tierra un plan de inmigración del 2006-2007, que refleja fielmente esta propuesta, dijo el senador por Arizona John McCain, que impulsó sin éxito esa legislación junto con el fallecido senador Ted Kennedy.
Desde el 2007, el apoyo popular a la reforma de inmigración ha crecido, dijo el senador Charles Schumer, demócrata por New York. Una nueva encuesta nacional de FOX News encontró que el 56 por ciento de los republicanos, el 69 por ciento de los independientes y el 74 por ciento de los demócratas creen en un camino hacia la ciudadanía para los indocumentados.






























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