En las primeras pruebas reales de las nuevas leyes de migración de Cuba, la bloguera Yoani Sánchez recibió su pasaporte el miércoles después de años de serle denegado el permiso a viajar al extranjero, pero un ex preso político le fue negado por no haber cumplido por completo su condena a 20 años de cárcel.
¡Increíble!! ¡Me llamaron a casa para decirme que ya estaba listo mi pasaporte! ¡Acaban de entregármelo!, declaró Sánchez en un mensaje de Twitter. A la bloguera crítica del gobierno le habían negado unos 20 permisos de viaje desde aproximadamente el 2003.
Estoy feliz y triste, indicó en otro ensaje, tras enviar una foto de su flamante pasaporte azul. Por un lado ya tengo mi documento para viajar, pero a varios amigos como @jangelmoya no se lo permitirán.
Angel Moya, quien pasó ocho años en la cárcel y está casado con Berta Soler, la líder del grupo disidente Damas de Blanco, reportó que una empleada de las oficinas de pasaportes le dijo que no podía aceptar su solicitud porque él estaba regulado por interés público.
Muchos disidentes a quienes la Seguridad del Estado les había negado viajar al extranjero Estado tienen nuevas esperanzas luego que Cuba adoptó reformas el 14 de enero que levantaron el requisito de los permisos de salida, detestados por muchos y conocidos como tarjetas blancas.
Bajo el nuevo sistema, los cubanos podrán hacer viajes personales al extranjero con sólo pasaportes válidos y visas de otros países. Pero las leyes señalan específicamente que se pueden negar pasaportes por razones de seguridad nacional o intereses nacionales.
A Sánchez y a Guillermo Fariñas, ganador del Premio Sajarov del Parlamento Europeo a los derechos humanos en el 2010, se les había dicho después del 14 de enero que ellos sí podrían obtener sus pasaportes y viajar al extranjero.
La Seguridad del Estado le había negado repetidas veces a Sánchez el permiso de salida del país para recibir los muchos premios internacionales que ha ganado por su blog, Generación Y, y tomar parte en seminarios, aun cuando la bloguera tenía tantas visas en su pasaporte viejo que tuvo que solicitar uno nuevo.
Moya, de 49 años, fue condenado a 20 años de cárcel durante una ola represiva contra 75 disidentes en el 2003 conocida como la Primavera Negra de Cuba. Otros fueron sentenciados a 28 años tras juicios de un solo día. Una veintena fueron puestos en libertad antes de tiempo con licencias extra penales, generalmente por razones de salud.
Los últimos 52 fueron puestos en libertad en el 2010 y el 2011 también bajo tales licencias como parte de un acuerdo entre el gobernante Raúl Castro y el cardenal cubano Jaime Ortega. Prácticamente todos fueron directamente de la cárcel al exilio en España, pero 12, incluyendo a Moya, decidieron quedarse en la isla y continuar su labor de oposición.
Moya afirmó que fue a la oficina de pasaportes más cercana a su casa de La Habana el miércoles por la mañana, y preguntó cómo podía solicitar un pasaporte porque quería viajar como cualquier ciudadano de cualquier país, tal vez a España, tal vez a Estados Unidos.






























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