La Barbería Escobar es una especie de confesionario en el corazón de La Pequeña Habana.
Las tijeras del negocio ubicado en la 803 del SW y la 5 Avenida no sólo han recortado los cabellos de generaciones de vecinos en ese barrio sino de personajes ilustres como el cómico Leopoldo Fernández Tres Patines, el legendario boxeador Roberto Mano de Piedra Durán y el ex senador Mel Martínez, entre otras celebridades, pero nunca había acogido a una figura como la que a mediados de octubre se dejó caer en uno de los sillones del establecimiento.
No todos los días alguien como LeBron James pide un servicio de esa naturaleza, pero la estrella del Heat de Miami quedó encantado con la elección de la barbería para formar parte de los videos promocionales de la campaña del teléfono Galaxy Note II, de Samsung, que supuestamente muestran pedazos de un día en la vida del que muchos consideran el mejor basquetbolista del mundo en los últimos tiempos.
Thomas Escobar, quien junto a su hermano Evelio dirige la barbería desde hace 42 años, sospechó un poco cuando vio a una persona tomando fotos del local y luego cuando otro le pidió permiso para grabar algunas escenas, hasta que se identificaron como parte del equipo que asesora la imagen del astro de la NBA y explicaron el objetivo del futuro comercial.
Pero no hicieron promesas y sólo nos dijeron que se lo iban a mostrar a LeBron y que él decidiría, explicó Thomas, quien nació en Quemado de Guines, Villa Clara, hace 75 años. Eso fue un jueves a mediados de octubre, pero al día siguiente se aparecieron como 10 camiones de equipos y alrededor de 70 personas que nos pusieron la barbería patas arriba y despertaron el interés del barrio. Quedó claro que a LeBron le había gustado y que iban a hacer la filmación del comercial.
Con apenas unos cambios cosméticos, el equipo de producción se dio a la tarea de preparar un ambiente típicamente latino y con sabor nostálgico que contrastara con la nueva tecnología del celular y ofreciera a los televidentes un punto de encuentro entre dos épocas y también dos mundos, porque ciertamente un personaje como James, a pesar de su aire de normalidad, habita en otra dimensión muy diferente a la de los clientes de la Barbería Escobar.
Pero más allá del interés comercial, a James le había atraído ese lugar con las paredes cubiertas por la pátina del tiempo y sus fotos de una Cuba que ya sólo existe en la imagen y el recuerdo de sus cuatro empleados y los cientos de vecinos que acuden allí en busca de un pelado, pero también de una frase de apoyo y consuelo para pasar mejor el día. Después de todo no hay nada más parecido al diván de un psicólogo que el sillón de un barbero.
A nosotros nos dijeron que habían visto y tomado fotos de otras barberías con mejor barniz y lujo, pero que a LeBron le había atraído ésta con un magnetismo especial, indicó Neorlando Urdanivia, barbero de 77 años nacido en Cienfuegos, y quien habla con orgullo de su mínima participación en el comercial. Cuando él llegó y se bajó de tremendo jeep, se formó un alboroto de madre. Por suerte yo estaba afuera sentado con mis espejuelos y él lo primero que hace es darme el puño cerrado para que yo se lo choque con el mío en señal de saludo. Eso, todos lo pueden ver, quedó muy bien y muy natural.






























Mi Yahoo