María Lemus cruzó la frontera ilegalmente a Estados Unidos cerca de Yuma, Arizona, en el 2000, luego de un largo viaje desde Honduras.
María Ibarra voló a Miami desde México en 1999 con una visa de turista por seis meses, pero se quedó a vivir sin documentos y aún se encuentra aquí.
Ibarra y Lemus son típicas representantes de los 11.5 millones de inmigrantes indocumentados que se estima viven actualmente en los Estados Unidos, esperanzados por una posible legalización en virtud de una nueva propuesta de reforma migratoria bipartidista. Según expertos en inmigración y estudios recientes, un poco más del 50 por ciento de los indocumentados cruzó la frontera sin visa evadiendo a inspectores de inmigración. La otra mitad llegó con visa pero se quedó después de que expirara el tiempo autorizado para su estancia.
Según la actual propuesta, que aún no cuenta con detalles específicos, los indocumentados se verían obligados a registrarse con el gobierno federal, como primer paso para una posible residencia permanente. Tras el registro, los indocumentados recibirían un estatus temporal mientras se verifican sus antecedentes, pagan multas e impuestos atrasados y aprenden inglés.
Que en un futuro reciban tarjetas de residencia que les permitan solicitar ciudadanía depende de una determinación oficial de que las fronteras han sido aseguradas y que esté funcionando un sistema fiable para asegurar que los visitantes extranjeros no se queden más alla del tiempo autorizado en sus visas.
Necesitamos más detalles, afirmó Francisco Portillo, presidente de la Organización Hondureña Francisco Morazán, con sede en Miami. Necesitamos una legislación migratoria que otorgue a todos los 11.5 millones de inmigrantes indocumentados la residencia y la posibilidad de hacerse ciudadanos.
Alrededor del 55 por ciento de los indocumentados, entre 6 y 7 millones de personas, pasó a través de la frontera y se ha quedado ya sea porque no fue detectado por las autoridades de inmigración o porque fue puesto en libertad después de haber sido detenido brevemente, como en el caso de Lemus.
El resto de los 11.5 millones de indocumentados, entre 4.5 y 6 millones de personas, llegó legalmente con visas de turista a corto plazo y nunca se marchó del país, como hizo Ibarra.
Adicionalmente, entre 250,000 y 500,000 extranjeros, la mayoría mexicanos, entraron por la frontera utilizando tarjetas de cruce fronterizo que por lo general limitan las visitas a estancias cortas no muy lejos de la frontera.
De acuerdo con un informe publicado el año pasado por Departamento de Seguridad Interna (DHS), así como investigaciones recientes de la organización académica Pew Hispanic Center, la mayoría de los indocumentados unos 8.3 millones proviene de México, El Salvador, Guatemala y Honduras, en ese orden. De estos, aproximadamente 6.3 millones son mexicanos.
El informe del DHS indicó que los tres estados con el mayor número de indocumentados son California, Texas y Florida, en ese orden.
De los 5.3 millones de indocumentados en los tres estados, unos 740,000 están en la Florida. De estos, la mayoría viven en el sur de Florida, como Ibarra y Lemus.






























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