Allá por los años 80, el abogado de Miami Manuel López-Castro fue convicto de ayudar a un contrabandista de marihuana a comprar el Sunshine State Bank durante el apogeo del tráfico de drogas y el lavado de dinero en el sur de la Florida.
Pero en vez se entregarse para cumplir su condena de 27 años de cárcel a principios de 1986, López-Castro se ocultó en varios países latinoamericanos antes de establecerse en México, donde con el tiempo se quitó el apellido Castro.
Esta semana, agentes federales finalmente capturaron al prófugo de la justicia.
Un equipo de agentes federales voló a Cancún luego que la agencia obtuviera información recientemente ubicando a López-Castro, de 61 años, en la ciudad turística. El martes, los agentes federales y la policía nacional mexicana coordinaron una parada de tráfico para arrestarlo. López-Castro saltó de su vehículo y echó a correr, pero no llegó muy lejos.
Las autoridades mexicanas deportaron a López-Castro, quien mintió y dijo que era ciudadano mexicano que en realidad es un cubano que se hizo ciudadano de Estados Unidos en 1977. Agentes de inmigración mexicanos lo escoltaron el miércoles hasta un vuelo con destino al Aeropuerto Internacional de Miami.
López-Castro indicó a los agentes que estaba sobreviviendo a duras penas trabajando como vendedor y viajando entre México y Guatemala por negocios no especificados, pero estaba viviendo en un hermoso rascacielos de condominios con vista al mar en Cancún.
El jueves, López-Castro, delgado y de abundante cabello negro, compareció en el tribunal federal de Miami donde fuera convicto en un juicio en octubre de 1985. Su abogado defensor, William Tunkey, declaró que la policía mexicana había parado a su cliente con el pretexto de una irregularidad con relación a la propiedad de su vehículo, y que luego él había sido encarcelado y deportado como ciudadano estadounidense sin audiencia formal de extradición de ningún tipo.
Fue secuestrado y traído aquí, señaló Tunkey al juez magistrado Jonathan Goodman, quien comentó con sequedad: Me parece muy interesante.
El fiscal federal adjunto Frank Tamen puso en claro que la libertad bajo fianza es impensable debido a que López-Castro ya había sido sentenciado y se había dado a la fuga estando en libertad bajo fianza.
Luego de su fuga en enero de 1986, se sospechaba que López-Castro había viajado a España, luego a Costa Rica, Argentina, Venezuela, Panamá y finalmente a México. Su caso se consideró frío hasta que fue reasignado a policías federales especializados en fugitivos en el extranjero.
Los agentes trabajaron con el Departamento de Estado en México y la policía federal mexicana, quienes pusieron bajo vigilancia a posibles asociados, miembros y familiares de López-Castro.
En varias ocasiones, fue detectada una persona que se creía que era el fugitivo, afirmó Barry Golden, portavoz en Miami del Servicio de Policía Federal. No obstante, después de un plazo de tiempo tan extraordinario, no se podía estar seguro.



























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