Mientras que los demás policías se esforzaban por la gran redada o las barras de sargento, George Navarro Jr. tenía otras aspiraciones. El agente de Miami Beach deseaba el resultado definitivo, dijeron sus amigos a los investigadores, orquestar un trato de drogas de proporciones épicas que lo haría rico y le permitiría dejar atrás el cumplimiento de la ley.
Ellos lo llamaron el Sueño de la Coca.
Ese sueño no existe ahora, como tampoco podría existir la carrera policial de Navarro. Fue suspendido en septiembre sin paga después de ser acusado formalmente de asociación delictiva y fraude en relación con un complot para usar documentos falsos con el objetivo de adquirir autos de lujo.
Pero ése podría ser sólo el comienzo de los problemas de Navarro. Aunque no está acusado de algo más en este momento, la investigación de sus acciones ha producido montones de documentos que lo incriminan, al detallar viajes malogrados a las Bahamas para comprar kilos de coca, un robo en lo que se sospechaba era una casa de cultivo de marihuana, peleas en estado de ebriedad, un intento chapucero para cobrar una deuda de drogas y quizás lo más sorprendente su afición a prestar su auto, uniformes y otros equipos de la policía a sus asociados en las drogas.
En todo caso, la investigación de George Navarro Jr. parece infligir más mala reputación al atribulado Departamento de Policía de Miami Beach, afectado en años recientes por historias poca disciplina y conducta delictiva.
El barro salpica en muchas direcciones, hacia otros agentes y sus agencias, lo que ha producido numerosas investigaciones.
Por ejemplo, el Servicio Guardacostas de EEUU investiga a uno de los suyos por supuestamente suministrar ubicaciones detalladas de los escampavías cerca de las Bahamas, para ayudar a Navarro a evitar que se le detectara cuando se encontraba en el mar.
Las autoridades también examinan el papel de Navarro, de 27 años, y su padre quien fue una vez un jefe policial de alto nivel de Miami Beach y ahora se encuentra retiradoen una grabación secreta e ilegal hecha por el ex compañero de habitación del joven Navarro mientras era interrogado por detectives de asuntos internos.
Michael Band, abogado de Navarro Jr., dijo que las acusaciones no son más que la perorata de un Judas.
Ese Judas sería Marlon Mayoli, un amigo de la niñez de Navarro. Mayoli, de 27 años; y otro narcotraficante, Rafael Guedes, de la misma edad, habrían estado hablando con agentes estatales y federales, presumiblemente con la esperanza de reducir algunos años de sus sentencias a prisión.
¿Cuál es el delito de Jorge? preguntó Band. El cometió el error de ser demasiado leal a un amigo y ejercer un mal juicio en la amistad.
Mayoli y Guedes se declararon culpables de conspiración para distribuir metanfetamina y posesión de un arma de fuego mientras se dedicaban al narcotráfico. La investigación federal también llevó a la acusación formal de David Britto, un ex agente de Boynton Beach, quien desde entonces huyó a Brasil.
Mayoli cumple 15 años de prisión. Guedes, 14.





























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