Durante casi cuatro días, el violador convicto Alberto Morales pasó el tiempo escondido en una densa arboleda de robles negros en los bancos del Lago Grapevine, un embalse a unas 20 millas al norte de Dallas.
Vestido sólo con unos shorts negros y una sudadera gris con capucha, Morales sufrió un frío viento del norte y lluvias heladas.
Era cuestión de tiempo antes de que el fugitivo volviera a moverse, y, cuando lo hizo, una brigada de policías de Texas estaba pisándole los talones. Los agentes no sabían si estaba armado. Pero el feroz convicto fugitivo casi había matado a un detective de la policía de Miami-Dade y había dicho que nunca regresaría a la cárcel.
En eso último, cumplió su palabra.
Morales fue muerto a tiros poco después de la medianoche del viernes, en un barrio tranquilo y relativamente libre de delitos, al menos hasta el lunes por la noche en que sus habitantes y el resto de Grapevine se enteraron de que un violador convicto andaba suelto por el lugar tras haber escapado a dos detectives de Miami-Dade que lo transportaban a Las Vegas en un SUV alquilado.
Fue como si hubieran soltado una cobra, afirmó el alcalde de Grapevine William Tate, describiendo la tensa atmósfera en el pueblo turístico de 46,000 habitantes tras la fuga. Como en la mayor parte de Texas, las armas de fuego son comunes, y no había modo de saber si Morales se las había arreglado para echar mano a alguna.
Todo el mundo estaba preocupado, todo el mundo estaba asustado, declaró el sábado Eddie Salame, jefe de la policía, pocas horas después de la muerte de Morales.
Ahora todos hemos dado un suspiro colectivo de alivio.
Después que Morales escapó del SUV, acuchillando a uno de los detectives con unos espejuelos rotos, Morales, 41, fue puesto en la lista de los 10 más buscados de Texas, y se organizó un pelotón con miembros de la tropa especial SWAT. A eso de las 10:30 p.m. del viernes, las autoridades recibieron la llamada que esperaban: había habido un robo con allanamiento en Forest Hills Road, una comunidad rural frente al lago a unas cuatro millas del estacionamiento de Walmart de donde él había escapado. Los dueños de la casa, Teresa y Brian Parker acababan de regresar tras haberse pasado la noche afuera. Brian Parker se dio cuenta de inmediato de que algo andaba mal porque las luces estaban encendidas y la ventana del baño estaba rota. Además, notó un olor distintivo a sudor cuando entraron a su cuarto.
Faltaba una buena parte del guardarropa de Brian Parker, incluyendo un par de zapatos y unos pantalones.
Revolcó nuestro clóset y se llevó todas mis prendas de valor, declaró Teresa Parker.
En cuestión de minutos, los vecinos fueron despertados por el sonido de helicópteros, luces parpadeantes y ladridos de sabuesos. A las 12:30 a.m., un helicóptero con luces infrarrojas avistó a Morales cerca del Lake Forest Boat Club.
La concejal de Grapevine Darlene Freed, quien vive cerca de allí, relató que ella no se despertó durante la conmoción, pero fue informada a la mañana siguiente.
Me imagino que él fue y se coló en esa casa, y luego fue directamente al lado. Lo encontraron en seguida, comentó.






























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